![]() |
Página Quince Jorge Arturo Chaves | jachaves@cedi-op.org |
Pedir lo imposible
sacerdote dominico
El 2008 es un año de significativos aniversarios. Son 40 años desde el Mayo francés, la matanza de Tlatelolco, el asesinato de Martin Luther King y de Bobby Kennedy, el aplastamiento de la primavera de Praga, la realización del Medellín de la Iglesia Católica latinoamericana…
Dos acontecimientos. Los acontecimientos de efervescencia social de 1968 no han desaparecido con el paso de estas cuatro décadas. Solo por mencionar dos señales recientes: a nivel de la sociedad civil y política, Sarkozy, presidente de Francia, consideró importante incluir en sus compromisos de campaña electoral el año pasado el de “enterrar definitivamente Mayo del 68”, junto con lo que él considera la “mentalidad relativista” y la ausencia de “moral” en la política. Es llamativa su referencia por distorsionada que sea, en cuanto revela la vitalidad de lo que pretende combatir.
Con una perspectiva muy distinta, en el plano de la Iglesia Católica, la reunión de los obispos en Aparecida retoma y desarrolla los principios ejes trazados por la Conferencia de Medellín hace 40 años: se reafirma la opción preferencial por los pobres, se muestra una Iglesia que quiere volcarse al servicio de la humanidad, esforzada en descubrir los “signos de los tiempos” y no encasillada en sus intereses institucionales.
El influjo de uno y otro acontecimiento –y probablemente el de los otros mencionados– están, por lo visto, lejos de desaparecer, aunque la interpretación sobre su significado y valoración siguen abiertos al debate. ¿Qué tuvo el año 68, y más ampliamente la década de los 60, para que su eco llegue todavía hasta nosotros? Historiadores y otros estudiosos destacados han estado en plena labor de análisis vertido en artículos y libros que aún no llegan a nuestras librerías. Lo que corresponde, también desde nuestro pequeño país, es aprender de la historia. Esta no avanza linealmente y el hecho de encontrarnos ya adentrados en el siglo XXI no significa, para nada, que podamos mirar con desdén el dinamismo y las enseñanzas de aquella época. Pero ¿con qué perspectiva mirarla para tratar de aprender?
Rebeldía y anhelos. El ex- presidente Julio M. Sanguinetti escribía hace poco: “aquellos episodios tuvieron ese valor simbólico de la revelación, de hacer sonar los clarines de un nuevo tiempo que no había comenzado allí, ni por supuesto terminaría en París”. Aun un repaso rápido por el panorama de entonces muestra a nivel mundial una reacción, una rebeldía que expresaba la búsqueda de nuevos caminos, nuevas expresiones, nuevos horizontes en política, en economía, en música, en estética y en modos de convivencia social. Los excesos que se produjeron, o las distorsiones posteriores de lo mejor de este espíritu, no pueden desacreditar los anhelos de mayor humanidad que encerraban. Como tampoco pudieron destruirlo los instintos de autoconservación del establish- ment, su rápida capacidad de recuperación, ni las peores reacciones sangrientas de los tanques y las dictaduras militares.
Entre todas las expresiones de aquellos tiempos, los grafitis del París del 68 han hecho historia. Uno de los más famosos, “Sean realistas, pidan lo imposible”, quizás consagra más que ningún otro el ansia que rondaba el mundo. El deseo de una política nueva, una economía más justa, una Iglesia y una sociedad distintas. En claro contraste, se dice que al mundo actual, visto desde el otero al que se treparon Sarkozy y otros líderes políticos, lo amenaza una “mentalidad relativista”, una falta de orden y respeto.
Pragmatismo chato. Pero lo que podría ser más preocupante, en cambio, es esa extendida actitud en nuestra sociedad actual, con su pragmatismo chato, su afán desmedido de ganancia pronta y a como haya lugar, la mano dura con los emigrantes y la indiferencia ante quienes más sufren. La pobreza y la desigualdad han pasado a ser parte del paisaje, lo que se justifica con el socorrido y cínico eslogan de que “siempre hay ganadores y perdedores”.
Lo menos que podríamos aprender del 68, para decirlo de nuevo con la expresión moderada de Sanguinetti, es que “la lucha por perfeccionar cada día la democracia y asegurarle libertad a la gente es, todavía, la más revolucionaria de las ideas”. Una democracia que, sin duda, es mucho más que el mero respeto a pequeños márgenes de diferencia electoral.
FOTOS

![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
||||