![]() |
PÁGINA QUINCE Fernando Leal |
Sentido de las acciones humanas
Filósofo
El trasfondo universal físico-químico de que emana la vida carece de la dirección de las acciones que, en los seres vivos, se deriva de la necesidad básica de asimilación de energía para mantenerse existiendo. El medio proporciona las fuentes de energía y los organismos adaptan su estructura a la abundancia o precariedad de alimento que les ofrece el ambiente. La dirección de la evolución de las especies se deriva también de la necesidad básica de nutrición y la constitución del medio.
Esta característica de la vida nos permite diferenciar sus cambios de otras transformaciones a que se aplica también el nombre de “evolución”, como en el caso de las estrellas. Así, las transformaciones físico-químicas que muestran los diversos períodos de las estrellas no se pueden atribuir a una necesidad de subsistencia, sino al carácter de sus elementos constitutivos, estructura y sujeción a leyes físicas universales. Aunque la asimilación de energía de los seres vivos se encuentre sujeta a estas mismas leyes, el carácter propio de los organismos añade a las reacciones físicas la exuberancia de la vida.
Los criterios de clasificación de la variedad de estructuras estelares se reducen a unos pocos parámetros: masa, luminosidad, densidad, temperatura. Igual ocurre con las partículas subatómicas, que se distinguen por su masa y carga. Análogamente, pese a la gran variedad y diversidad de las formas de los seres vivos, las estructuras orgánicas originales se mantienen consustancialmente, pues la orientación de la necesidad básica de alimento es la misma para todos.
Nuevas necesidades. Conforme avanza la evolución de las especies, las transformaciones orgánicas responden también a nuevas necesidades: reproducción, abrigo, desplazamiento, comunicación. Cada una de estas necesidades imbuye una orientación nueva a la dirección original de las acciones que, de este modo, podemos decir que se diversifica, complica y amplía.
El surgimiento de la especie humana confiere un carácter especial a tales necesidades, que por el hombre se ramifican y adquieren nuevas dimensiones y características. En su caso, la alimentación se rodea de una serie de técnicas que implican la creación de procedimientos y utensilios: fuego, cuchillos, vasijas, herramientas de labranza, cosecha, cría de ganado y aves.
El abrigo abre paso al arte de la construcción de viviendas y las artes ornamentales; el desplazamiento a la domesticación de caballos, camellos, perros y la fabricación de caminos, carros, naves; la necesidad de comunicación origina la creación del lenguaje, y, conjuntamente, el surgimiento de la conciencia.
Dimensión valorativa. Así, la vida animal, que originalmente se dedica a la alimentación y la reproducción, en la especie humana se orienta a una diversidad de actividades que, aunque en última instancia se refieren a las básicas y generales, impregnan a cada existencia de un sentido vivido conscien- temente como posibilidad y responsabilidad individuales y colectivas, y la existencia, que, en general, se reduce sencillamente al hecho de ser, adquiere en el hombre una dimensión valorativa, de la cual carece todo lo demás.
Puesto que la historia de la humanidad recoge la memoria de tales exigencias y las acciones y creaciones culturales de vastas civilizaciones guiadas por ellas, no es extraño que se la haya imaginado como historia dotada de un sentido vinculado a fines imaginarios, como la inserción de humanidad en la divinidad o la constitución de un hombre o una comunidad perfectos –el superhom-bre, el paraíso político–.
Pero elvalor de la organización y la actividad humanas proviene de la calificación ética y estética que le otorgan los hombres a sus propios actos, y no se deriva ni puede derivarse de lo que en sí constituye un trasfondo natural carente de sentido. Por esto no atribuimos a las catástrofes naturales ninguna responsabilidad, pero la creación y la destrucción que provienen de los actos humanos nos afectan a todos física y moralmente.
![]() |
EN VELA | ![]() |
EN GUARDIA | |
| JULIO RODRÍGUEZ | JORGE GUARDIA | |||
![]() |
LETRAS DE CAMBIO | ![]() |
OJO CRÍTICO | |
| LUIS MESALLES | RODOLFO CERDAS | |||
![]() |
ENFOQUE | ![]() |
POLÍGONO | |
| JORGEVARGAS | FERNANDO DURÁN | |||
![]() |
TAL CUAL | |||
| ALEJANDRO URBINA | ||||
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2008. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 2247-4747. Servicio al cliente: (506) 2247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 2247-5022. CONTÁCTENOS |
||||