Costa Rica, Lunes 21 de abril de 2008

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Eduardo Rodríguez Bolaños

Campaña del miedo

 Nos hacen creer que el orden en la sociedad se mantiene con el miedo

Estudiante

En los últimos días me llamó mucho la atención la campaña: “Recuperemos la paz”, en la que, a pesar de que el nombre suena bastante progresista y civilizado, lo que está detrás de él es una maraña de presunciones y violencia, de temor y manipulación; una visión de mundo muy retrógrada.

Campaña de miedo. El anuncio comienza con una obra ilícita, sigue mostrando un consejo preventivo como si fuera ley. Seguido dice que “vivimos bajo la ley del hampa”, dice además acto seguido esta frase “exíjale a su Gobierno, corte y asamblea su derecho de vivir en paz”, y por último el nombre de la aclamada campaña con un logo de una paloma bastante sutil, además de todo lo mostrado, siempre tiene una música con un ritmo que lleva la melodía en los tonos graves y que es bastante violenta. Es decir que, a grandes rasgos, el anuncio es violento, y eso, señoras y señores, es una campaña del miedo.

Sin cupo para una mala interpretación creo necesario aclarar que yo estoy de acuerdo con la campaña en el tanto que nuestra sociedad esta desevolucionando, que cada día está más violenta y que son muy lamentables todos estos sucesos.

Pero lo extraño es el hecho de que, si la intención de la campaña es recuperar la paz, ¿por qué solo refleja los crímenes que, como llama Zaffaroni en su tratado, son los crímenes toscos? Es decir, si la intención es recuperar la paz ¿por qué no muestra además los crímenes de cuello blanco, también así llamados por este autor?

Estoy de acuerdo en ciertas cosas con la campaña; de hecho la primera vez que escuché de ella me pareció muy interesante, ya que creí de manera inocente que era una campaña para hacernos reflexionar sobre nuestra sociedad, pero lamentablemente, al indagar más, me di cuenta de muchas intenciones desviadas en ella.

Manipulación de emociones. La intención de la campaña como es mostrada en el anuncio no es hacer reflexionar, sino manipular a las personas mediante el miedo para que ellas exijan una punición más grande de parte del Gobierno. Y a mi parecer, el miedo lo único que consigue es que no se logre reflexionar, más bien lo que logra es que se actué de manera hasta irracional; el miedo es el peor enemigo de la democracia y tiene a esta como la argumentación del pueblo sobre políticas del Estado, y el miedo no permite que se piense y menos que se argumente.

El pueblo atemorizado es pueblo manipulado, luego nos sorprendemos cuando escuchamos que más de la mitad del pueblo quiere la pena de muerte; es decir, con este tipo de campañas, y con medios de comunicación que lo primero que hacen es ir a donde los abogados que dicen sin ningún argumento que aumentando las penas se calma la violencia, es normal que el pueblo pida sangre.

Constantemente nos han vendido la idea de que las penas en Costa Rica son muy bajas y que eso es lo que hace que haya violencia; es decir, si ese fuera el problema, entonces no sería lógico que hubiera tanta violencia en el resto de países centroamericanos donde las penas son menos benevolentes.

Reflexionar. Acepto que es algo ridículo el hecho de que las penas ya puestas no se cumplan, pero de eso a decir que es necesario que las penas se alarguen no hay ninguna coherencia. ¿Dónde está lo coherente en decir que tomando a un criminal y enviándolo a la cárcel, en donde será violado en todos los sentidos, se corregirá? Porque si la intención es corregir pues creo que la premisa no debería ser ampliar las penas, más bien debería ir enfocado a darle una rehabilitación al condenado.

En la actualidad nos están haciendo creer que la misión del sistema judicial debe ser penar y no resocializar, o sea que la manera de mantener orden en la sociedad es mediante el miedo, y no mediante la racionalización ni la reflexión. Lo mas penoso de este argumento es que tarde o temprano el miedo se pierde, o sea ¿cuál va a ser la amenaza de alguien que sale de la cárcel? ¿A qué le va a temer si ya pasó por la pena más grande que da nuestra sociedad? O ¿cuál será la respuesta: que a los imputados no hay que volverlos a reintegrar, que hay que eliminarlos? Pues, si fuera así, hay que pensar bien sobre la regresión de pensamiento a la que no puede llevar esa manera de pensar.

De todas maneras me parece que el Sol no se puede tapar con un dedo y que la violencia no se resuelve con violencia; si bien es cierto que nuestras calles están con ríos de sangre, no hay que buscar que el pueblo haga de estas calles mares de sangre, sino que hay que intentar limpiar esa sangre y cambiarla por rosas.

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