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Lic. Pedro Beirute |
Doble moral política y familiar
Todo se puede recuperar, menos la vergüenza perdida
Especialista en Derechode Familia
A través de las exhaustivas investigaciones lideradas en su momento por la periodista Gianinna Segnini y su grupo de colaboradores del periódico La Nación , Costa Rica ha constatado, lamentablemente, la doble moral con la cual se nos presentan líderes políticos, religiosos y familiares, entre otros.
Esas personas aparentan, en algunos casos con la Biblia bajo el brazo, una nobleza, espiritualidad y bondad que están muy lejos de la deslealtad con la que tratan a su propio país, a su propia religión y a su propia familia. Ni qué decir respecto a extraños.
Los mismos desacreditan y deshonran a las instituciones públicas como pueden ser la Asamblea Legislativa, el Poder Ejecutivo, ministerios gubernamentales y a la misma sociedad, maltratando y despedazando a la base de esta última, que es la familia. Desintegran a la familia con sus malos ejemplos corruptores y lo peor de todo es que no se sonrojan, no les da pena o vergüenza sino que continúan siendo figuras públicas que están bajo la mira de la ley, pero que bajo el principio de que no se es culpable hasta que se demuestre lo contrario, se atreven a continuar haciendo fechorías de tipo moral, porque la ética hoy día es lo que menos importa. Es inmoral, dicen, pero no es ilegal. Y siguen en las suyas.
Despertar popular. Lo mejor de todo es que el pueblo dejó de estar dormido ante los ataques despiadados de toda esa gente. Ya no quiere más a políticos con un doble verso, ni quiere más sermones sobre lo dañino que son la droga y el licor, por ejemplo, pero permiten todos los días que se abran cantinas cada cincuenta metros de escuelas o iglesias. Ni tampoco quiere “benefactores” sociales que luego maltratan a sus esposas e hijos. Hoy día la denuncia seria y responsable originada en la investigación prudente pero firme del periódico La Nación , así como del grupo investigativo de Telenoticias del canal 7, para citar dos de varios ejemplos, tiene en jaque a estos hombres y mujeres de doble moral.
Todos los seres humanos somos vulnerables a algunas faltas de nuestro diario vivir. Algunos corregimos, otros continuamos errando pero con la firme convicción del cambio en nuestras vidas. Aquellos, los de una doble moral arraigada, son más peligrosos porque hacen un modo de vida, una forma de ingreso económico, de posición social, de alarde socio económico que no tienen. Son, muchos de ellos, los “nuevos ricos” llenos de grandeza económica pero pobres de cultura, de educación, de moral, de espiritualidad y de valores familiares.
Leí en una oportunidad que todo se le puede perdonar a un líder, menos que diga mentiras o practique una doble moral. Vean ustedes cómo en otros países la sola mentira destituye presidentes, primeros ministros, pastores de iglesia y matrimonios. Aquí en Costa Rica se puede acusar a funcionarios públicos, privados, esposos y esposas de mentir, de vivir una doble vida y, no obstante, se amparan a una inocencia legal, pues hasta que no se les encuentre con “las manos en la masa”, (entiéndase dinero, drogas o en la cama) se resistirán a retirarse de sus cargos para bien de la investigación judicial o de cualquier clase.
“Jugársela”. Desean seguir vigentes en la vida pública, con toda su moral cuestionada que es lo que menos les importa, para manipular evidencia o para que el pueblo sienta lástima al paso de los años olvidando sus atrocidades. Así se la “juegan” para seguir en sus fechorías políticas, espirituales, morales o familiares y hasta son capaces, luego de un cierto tiempo, de volver a la palestra pública, como ha ocurrido en otros países del continente americano.
La corrupción, leía también en otro buen libro, tiene una gama muy amplia: narcotraficantes y funcionarios implicados. Gobernantes que se enriquecen sangrando dramáticamente al pueblo. Políticos con la vista puesta sólo en el poder, empresarios que evaden impuestos, hacen negocios sucios o explotan a sus trabajadores. Empleados que roban o no producen, estudiantes que compran calificaciones, hijos desleales, progenitores que violan niñas y niños de muy corta edad. Por gracia de Dios Costa Rica ha empezado a denunciar todos esos males. Se puede restituir el daño causado por esas personas, devolviéndole a nuestro país la vergüenza perdida, pidiendo perdón, renunciando a esos cargos, a un matrimonio infeliz pues todo es reemplazable en la vida, todo se recupera materialmente, menos ese valor insustituible que es precisamente la vergüenza.
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