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Irene Saborío de la Espriella |
Los mitos del PANI
¿Qué sería ahora de mis hijos si hubieran llegado al PANI?
Madre adoptiva
He leído indignada las noticias sobre adopción directa desde que comenzó esta cacería de brujas. Se describe a los padres adoptivos como “sospechosos” y “tratantes”. Se dice que los niños se utilizan para esclavitud, prostitución y tráfico de órganos. A los abogados se les llama “cabecillas”. Y hasta hoy no hemos visto prueba alguna. Estas noticias han puesto una gran nube negra sobre la adopción directa.
Mitos.
kPara adoptar un menor por adopción directa hay que cumplir con todos los requisitos del PANI (estudio social y psicológico realizado por profesionales autorizados por el PANI, quienes declaran la idoneidad de la familia). La adopción se tramita en el Juzgado de Familia, donde comparecen los padres adoptivos, la madre biológica y un representante del PANI, que en ese momento puede verificar que sea una “entrega bien informada”, “que no haya pago, coacción, regalía o engaño”. La adopción directa es legal y transparente. Los padres adoptivos no se “saltan” ningún proceso. Nos preparamos como cualquier pareja durante el tiempo de gestación y, además ,nuestro “parto” es, en algunos casos, muy doloroso. Don Mario indica que el proceso “es violatorio” y que “el notario ubica al niño”. Esto es falso en los casos que conozco. El notario realiza el trámite legal, el mismo que realiza el PANI y por el cual cobra sus honorarios.
k¿Que no sobran los niños para adoptar? Otro mito. Los albergues están llenos. Según don Mario, hay 3.360 al cuidado del PANI, de los cuales dice que hay solo 12 aptos para adopción. Y ¿los demás? Conozco casos de niños que han pasado años en instituciones sin ser visitados por un familiar y aún no han sido declarados en abandono, en algunos casos por falta de presupuesto para publicar el edicto, porque su archivo está perdido o porque sus padres biológicos se trasladaron y no los encuentran. Y, si uno de estos niños es visitado por una pareja y desgraciadamente se forma un lazo afectivo, caemos en otro de los mitos del PANI: “El PANI no busca niños para los padres adoptivos, busca padres adoptivos para los niños”.
Entiendo que la adopción no es un derecho de los adultos, pero estos adultos son los que buscan desesperadamente formar una familia y, al negárseles la oportunidad, se le niega también a uno de estos 3.360 niños. Aclaro: aun cuando buscamos desesperadamente formar una familia, no caemos en la compra o tráfico de niños. Doña Rosalía, en su artículo, expone casos de un niño en Tijuana, de niños ecuatorianos y guatemaltecos, y los liga con una supuesta trama de niños “comercializados” para la adopción. Repito: no hemos visto prueba alguna.
Si existiera una banda para el tráfico de menores, hay maneras mucho más sencillas. Solo hace falta detenerse en cualquier semáforo. ¿Dónde están las decenas de niños que se escapan de los albergues del PANI? ¿Qué pasó con el menor que se quitó la vida en un albergue del PANI y con las denuncias de supuestos abusos en ese albergue? ¿Existen estudios sobre el daño psicológico de la institucionalización en un niño? Y ¿cuántas veces es devuelto un menor a su familia de donde fue sustraído por abuso o negligencia antes de ser declarado en abandono? ¿Existen estadísticas de cuántos de estos niños institucionalizados han sido “utilizados” para prostitución, venta de órganos o esclavitud? ¿Sería posible acelerar los plazos de declaratoria de abandono para evitar que los niños pasen años institucionalizados dañando así su autoestima, su confianza en el ser humano, su amor por sí mismos? ¿Qué pasa cuando los menores cumplen 18 años? Las preguntas no paran de surgir. Y estos niños merecen respuestas.
Don Mario y doña Rosalía: en sus manos ha estado la Presidencia Ejecutiva del PANI por los últimos 6 años y el futuro de estos 3.360 niños. Gracias a la adopción directa, este número no es mayor. Soy madre de tres de estos niños y, por esta razón, siento que es mi responsabilidad aclarar nuestra posición. ¿Qué sería de mis hijos si hubieran llegado al PANI? ¿Dónde estarían ahora? ¿Cuántos padres adoptivos y niños institucionalizados se hacen esta pregunta todos los días? Ojaláque la energía enfocada a “desmantelar una banda” se enfocara a cumplir con el derecho de todo niño de tener una familia.
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