Costa Rica, Martes 25 de septiembre de 2007

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Tribunal dictará hoy sentencia por homicidio

Padres de Maureen Hidalgo piden que Dios ilumine a juezas

 Padre lamenta que estudios de Derecho la llevaran a vínculo con el sospechoso

 Madre asegura que desde el primer día perdonaron a Luis Fdo. Burgos

Otto Vargas M. | ovargas@nacion.com

A pocas horas de que el Tribunal de Juicio de San José emita su fallo, los padres de Maureen Hidalgo –cuyo esposo, Luis Fernando Burgos, es sospechoso de haberla asesinado– pidieron a Dios sabiduría para las juezas.

“Lo perdonamos (a Burgos) desde el primer día... de todo corazón”, expresó Vera Mora, madre de la víctima.

Durante una entrevista con La Nación , los papás de Hidalgo repasaron la vida de la asistente judicial, cuyo cadáver apareció en un guindo en Atenas, Alajuela, el 16 de julio del 2006

“Mi hija nació el 18 de mayo de 1978 en la maternidad Carit (actual Hospital de la Mujer). Fue un parto difícil; creí que iba a morir.

“Me faltaba el aire. Tuve miedo de no llegar a conocerla”, recordó la mamá.

Fue la segunda de tres hermanos. Maureen Hidalgo pasó parte de su infancia en San Rafael Arriba, Desamparados. Sus travesuras aún las recuerda con cariño.

Tenía 3 años cuando convenció a su hermano Mauricio de esconderse debajo de la mesa “para comer cubitos de condimento”.

“Quedó empachada de por vida. Después de eso nunca soportó la comida muy condimentada ni las sopas de paquete”, manifestó la madre.

En la escuela siempre fue una estudiante aplicada y se destacó en bailes típico y flamenco.

Se graduó de sexto grado en la escuela de San Jerónimo de Desamparados, San José.

Aventuras. De adolescente, Maureen Hidalgo cultivó un gusto “por la adrenalina”, según Mora.

Con su padre, Miguel Hidalgo, participó en varias carreras de atletismo.

“En el 2000 subimos el Chirripó. A ella le encantaba escuchar a los pajaritos; se quedaba quieta y me decía: ‘ pa (así llamaba a su padre), oiga cómo cantan’.

“Esa vez, en la Cuesta de los Arrepentidos, se acostó con los brazos abiertos. Me dijo que ya no podía más, pero estaba ilusionada con la idea de subir a los Crestones. Al llegar, dio gracias a Dios”, puntualizó el papá.

Con sus padres también participó en misiones de evangelización que la llevaron a internarse durante días en Talamanca.

Maureen Hidalgo vivía una espiritualidad muy intensa. A sus 18 años, recién graduada del Liceo Monseñor Rubén Odio (en Desamparados), prestó servicio como ministra de la comunión.

Visitaba enfermos y les llevaba la hostia. Para ella era impensable faltar a la romería del 1.° de agosto.

Como cualquier joven, en esa época comenzó a trazar un plan de vida. Su padre soñaba con verla convertida en abogada.

Eso le ha despertado sentimientos de culpa al padre pues sus estudios le abrieron la puerta para que laborara en el Poder Judicial, donde conoció a Burgos.

“Yo le decía: ‘ Mita , qué lindo tener una hija abogada’. Ella me dijo que lo iba a hacer. Le faltó poco para terminar; como un año.

“Un día vino y me dijo: ‘ pa , viera que no me nace ser abogada’. Yo le dije: ‘mi amor, cámbiese de carrera’. Ella estudió Derecho solo por complacerme”, expresó Hidalgo.

La joven estudió un año Ingeniería de Sistemas. En ese entonces, Burgos le propuso matrimonio.

Boda. Durante el corto tiempo que duró el noviazgo, Luis Fernando Burgos tuvo una relación cordial con sus suegros.

“Me parece estarlo viendo en el desayunador. Tomaba cafecito con nosotros. Era un hombre jovial; parecía muy bueno.

“Fue muy conmovedor ver a mi hija en el altar. Estaba preciosa. Yo le hice una tarjetita. Quería para ellos lo mejor; quería ganar un hijo más (Burgos) que compartiera su tiempo con nosotros”, agregó la mamá. Después de la boda, nada fue lo mismo...

FOTOS

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Miguel Mora guarda con cariño este relicario. Perteneció a su hija Maureen Hidalgo. La asistente judicial lo portaba cuando iba a visitar enfermos y ancianos para darles la comunión. Alejandro Sandino para LN

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Maureen Hidalgo cosechó muchos amigos. Algunos de ellos le dejaron, en 1995, mensajes en este diario. Alejandro Sandino para LN

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Una de las últimas fotos de Maureen Hidalgo. Alejandro Sandino

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