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Álvaro Cedeño
acedenog@racsa.co.cr

Economista

El ingeniero mecánico estadounidense Frederick Taylor (1856-1915) fue un estudioso del trabajo humano, que trató de pensar en él de acuerdo a algunos principios objetivos.

Una de las reflexiones más curiosas de este experto en la eficiencia industrial, es la de que los trabajadores deben descansar, antes de cansarse. Para ello, hizo varios experimentos.

Hacía que quienes trabajaban acarreando piezas pesadas, descansaran después de cada acarreo, con la consecuencia de que en todo el día de trabajo, quienes hacían estos micro descansos rendían más, que quienes no los hacían.

La siesta ha sido vista como una mala costumbre española, la cual, comprendemos en el verano andaluz, porque no hay quien trabaje entre la una y las tres en julio y en agosto, pero no en las otras estaciones.

Sin embargo, frecuentemente salen publicados artículos sobre los beneficios de la siesta.

Además, he conocido personas muy eficaces, de mucha capacidad de trabajo, que empiezan su labor al amanecer, y que al llegar la hora de almuerzo, han trabajado durante unas ocho horas.

A estas personas, la siesta los pone por ahí de las tres de la tarde en ánimo de empezar otra jornada de cuatro horas.

Hay algunas personas que se pueden beneficiar de una siesta de veinte minutos, la cual, les sirve para sacudir la tensión que se va acumulando durante las horas de trabajo.

Es una excelente práctica, a mitad de la jornada, poder hacer un rato de silencio, distender los músculos y suspender la conciencia, o al menos, el ruido interior que va subiendo de intensidad al pasar las horas.

Es muy importante hacer un buen manejo del tiempo, de la atención, y de la ansiedad de querer estar haciendo más de lo que se hace.

Dicha práctica es influyente en aquellos puestos en los que hay que estar pendiente de tres teléfonos, de cinco colaboradores, del correo electrónico y de las imprevisibles interacciones del jefe.

El gran desafío es no quedar fuera de forma física y emocional al final del día, sino poder llegar a casa, todavía con humor y energía para ser padres y pareja.

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Lun 24/set/2007
Fuente: B.C.C.R.

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