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Es tiempo de devolverle el arado

Volveré a mi familia, a mis libros y a mis ideales de siempre

Dr. Kevin Casas Zamora


Estimado Señor Presidente: Reciba mi saludo atento. Como es de su conocimiento, en las últimas semanas trascendió a la opinión pública un documento que lleva mi nombre, con una serie de sugerencias sobre la campaña a favor de la ratificación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, Centroamérica y la República Dominicana. Ese documento, que fue sustraído ilícitamente de mi correo electrónico personal, ha sido publicado por la prensa nacional y ha sido objeto de amplia discusión en los círculos políticos del país.

Como a usted le consta, he sido enfático en lamentar algunos extremos del contenido de ese texto, escrito en un momento de suprema ofuscación. A partir de su divulgación, en reiteradas ocasiones, he pedido disculpas a quienes se puedan haber sentido agraviados por lo ahí expresado.

A estas alturas, resulta claro que las explicaciones y disculpas ofrecidas no han resultado suficientes para permitir que quede atrás este desafortunado incidente, que lamento profundamente.

Por ello, para no entorpecer la ratificación de un acuerdo comercial que estimo de gran importancia para el país, para evitar que en el debate sobre el TLC prevalezcan los ataques personales antes que la discusión de ideas y, sobre todo, para ahorrarle un mayor desgaste político a su gobierno, prefiero presentar, mediante esta carta, la renuncia irrevocable e inmediata a mis cargos como Segundo Vicepresidente de la República y Ministro de Planificación Nacional y Política Económica.

De esta experiencia, que siempre supe transitoria, me queda la alegría inmensa de haber servido a los costarricenses con lo mejor de mis capacidades y mis esfuerzos. Me queda también el sinsabor de no poder ver germinar, desde el gobierno, algunas semillas de transformación que planté a lo largo de estos 16 meses. Seguramente, de las mejores de ellas –como el Plan Nacional de Desarrollo “Jorge Manuel Dengo Obregón” 2006-2010 y el Programa de Gobierno Digital– veremos los frutos mucho más adelante.

No necesito recordarle el profundo orgullo que he sentido de haber sido parte de su administración y, antes de eso, de haber sido su cercano colaborador por muchos años. Estoy claro de que mi salida no afectará en nada la capacidad de su gobierno para poner a Costa Rica en la senda hacia el desarrollo, como lo merece nuestro pueblo y lo demanda nuestra excepcional trayectoria histórica.

Es tiempo, pues, de devolverle el arado para que otros continúen con la faena de la siembra. Por mi parte, volveré a mi familia, a mis libros y a mis ideales de siempre, que no requieren los dolores de la política para ser realizados.

Esto apenas empieza: quedan muchas batallas por librar, muchas palabras por escribir, muchos caminos por recorrer y muchos continentes por explorar. Porque sé bien –como también lo sabía el poeta turco Nazim Hikmet– que la ciudad más hermosa es la que mis ojos todavía no conocen. Muchas gracias por todo y estoy siempre a sus órdenes.

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