 Imagen de Aung San Suu Kyi
(AFP/Archivo)
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RANGÚN (AFP) -
Unas 20.000 personas --al menos 10.000 monjes budistas y un número equivalente de simpatizantes-- se manifestaron el domingo en Rangún en una nueva marcha de desafío y protesta contra la junta militar que gobierna Birmania.
Se trata de la manifestación más importante celebrada hasta la fecha en la principal ciudad del país desde que, hace cinco semanas, comenzase un movimiento de protesta popular contra el aumento de los precios de transportes y combustibles en el pobre país del sureste asiático.
A última hora de la tarde, un grupo de más de 200 personas, entre ellas 120 bonzos, trató de tomar la avenida que conduce a la casa de la opositora birmana y premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario desde 2003. Pero la policía les impidió el acceso.
El domingo, los monjes se manifestaron en Rangún por sexto día consecutivo.
Partieron bajo la lluvia de la famosa pagoda Shwedagon, un conjunto de templos que es una de las principales atracciones turísticas de Birmania.
Su número fue aumentando progresivamente hasta rondar las 20.000 personas hacia las 14H30 locales (08H00 GMT), cuando la marcha llegó a la pagoda Sule, en el centro de la ciudad, donde se habían reunido otros bonzos y sus simpatizantes, según testigos.
Los monjes budistas, vestidos con túnicas color canela o azafrán, marcharon por primera vez descalzos.
Enarbolando banderas religiosas e imágenes de Buda, los manifestantes estuvieron acompañados también por primera vez por 150 religiosas vestidas de rosa pálido.
También por primera vez, los bonzos que dirigían la manifestación llamaron explícitamente a la población a salir a las calles.
"Marchamos por el pueblo", gritaron los monjes al añadir "queremos que la población se nos una".
Unas 200 personas formaron una cadena humana ante las filas de monjes, a los que a continuación seguían numerosos civiles, precisaron los testigos.
Los curiosos se agolpaban en las aceras y aplaudían, ofreciéndoles agua, flores y hasta bálsamo para calmar el dolor de sus pies.
"Queremos la reconciliación nacional, el diálogo con los militares y la libertad para Aung San Suu Kui y los otros presos políticos", lanzó uno de los líderes de la manifestación utilizando un megáfono.
Tras la pagoda de Sule, los manifestantes se reunieron en una plaza cercana donde se encuentra el ayuntamiento de Rangún. La multitud se dividió después en varios grupos, indicaron los testigos, precisando que aparentemente otros monjes se habían manifestado en otros puntos de la ciudad.
Ningún incidente se había señalado a las 18H30 locales (12H00 GMT), es decir cinco horas después del inicio de la primera gran marcha, que más tarde se dispersó.
En un gesto sin precedentes, las autoridades permitieron el sábado que unos 2.000 bonzos y civiles pasaran por delante de la residencia donde Aung San Suu Kyi ha estado recluida durante la mayor parte de los últimos 18 años.
La célebre opositora, de 62 años, salió brevemente con lágrimas en los ojos a saludar a los bonzos.
El domingo, un pequeño grupo, compuesto por 120 monjes y 100 civiles, se detuvo a dos metros de una barrera erigida por los agentes de las fuerzas de seguridad que impidieron a los manifestantes tomar la avenida de la Universidad, donde está situada la residencia de Suu Kyi, precisaron los testigos.
Algunos monjes llevaban banderolas en las que se leía "La bondad ganará siempre".
Los religiosos, en su mayoría jóvenes, se han convertido en los estandartes de un movimiento de protesta popular contra el régimen que se inició el 19 de agosto tras una brutal subida de los precios del combustible y el transporte público.
Como ya ocurrió el sábado, unos 500 monjes se manifestaron también en Mandalai, según afirmaron algunos habitantes de esta localidad del centro de Birmania que es la segunda ciudad del país y que cuenta con numerosos monasterios y centros de enseñanza budistas.
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