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Del blanco y negro al color, la evolución de la telenovela mexicana

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Las actrices Ana Martin (L) y Angelica Rivera
(AFP)

MÉXICO (AFP) - A punto de cumplir sus 50 años, la telenovela mexicana ha ido del blanco y negro al color, de la escenificación en vivo al videotape, del prolongado estudio de complicados parlamentos al uso del indispensable apuntador para hacer frente al vertiginoso ritmo de grabación.

"Toda la telenovela era en vivo, hasta los comerciales. Se trabajaba con dos cámaras, y cuando venía el corte comercial, sólo con una porque la otra se iba con una señorita que anunciaba un refrigerador o una niña que se estaba bañando en una tina", comentó Ricarde Blume, actor peruano que ha hecho gran parte de su carrera en México.

Blume, junto con otros experimentados actores mexicanos, presentados como los "pioneros" de las telenovelas al ser protagonistas de sonados culebrones, se reunieron el viernes para recordar anécdotas de los viejos tiempos telenoveleros.

"Nosotros teníamos que buscar la cámara, no la cámara a nosotros. Todo era en estudio, no había locaciones, así que teníamos que caminar de un lado a otro para no aburrir con un mismo fondo", comenta Blume al recordar que mientras estaba el corte, ellos tenían que cambiarse rápidamente de vestuario para la próxima escena.

Si bien la llegada del videotape permitió grabar los capítulos y terminar con la tensión de transmitir en vivo el culebrón, en un principio la tecnología era limitada y no admitía errores.

"No había ediciones, si nos equivocábamos, había que volver a empezar desde cero, y eran capítulos de unos 25 minutos. Era como transmitir en vivo, sin errores", comentó de su lado Antonio Medellín, con 45 años de trayectoria en la telenovela mexicana.

Las tecnologías avanzaron y surgieron valiosos recursos como la edición, cámaras modernas que permitían fabulosos "close-up", musicalizaciones que añadían tensión a la trama y el invaluable apuntador, a través del cual los actores escuchan sus diálogos.

"El apuntador ayuda mucho, es cierto, pero a veces la transmisión falla, no alcanzamos a escuchar, así que de todos modos hay que estudiar, aprenderse los diálogos", añade Medellín.

En la discusión del apuntador versus calidad actoral, Ana Martín, otra de las consentidas de la telenovela mexicana, protagonista de "El pecado de Oyuki" o "Gabriel y Gabriela", aseguró enérgica que se trata de un instrumento "esencial" sin el cual no se podría cumplir con la dinámica de las grabaciones.

"Es absolutamente necesario, es tu segundo director, el apuntador te da el ritmo que exige la televisión actual. Pero también tenemos que estudiar, llegar al foro con un personaje con esencia, ya estructurado, porque cuando no lo hacen, es cierto, se nota", añadió Martín.

Con tono jocoso, la actriz recuerda que intentó grabar dos telenovelas sin apuntador y fue todo muy complicado, "el ritmo se hacía lento y a veces hasta escribíamos en papelitos los diálogos y los pegábamos en la espalda del galán".

El maquillaje, las luces, las caracterizaciones también ayudaron a crear personajes que no tenían nada que ver con el actor de carne y hueso, como comenta Rogelio Guerra, quien a los 44 años fue el galán de la sonada "Los ricos también lloran", la pionera de las telenovelas mexicanas de exportación.

"Yo hacía el papel de un joven de unos 28 años, me pintaban el pelo, me maquillaban pero ya estaba canoso, tenía 44 años. La gente no lo sabía, nunca lo supo y se lo tragó. En mi siguiente protagónico, que hacia un papel de un hombre más de 40 años, todo el mundo se sorprendió", recuerda el otoñal galán.

© 2007 AFP


- Información provista por la agencia AFP. Cualquier imprecisión en estos cables proviene directamente de la agencia de noticias AFP. Si desea que nacion.com envíe todos los días información de última hora a su correo electrónico, vea los detalles en el servicio de envío de noticias por email.

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