Búsqueda
Avanzada
Domingo 23 de septiembre, 2007
San José, Costa Rica.

Publicidad
  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Futbol: Campeonato 2007-2008
Sitio especial sobre cambio climático
Sitio de Mapas

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Caja de Cambios (Motores y transporte)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2007

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Tribuna del Idioma

  Otros formatos
nacion.com en su PDA
nacion.com en el celular
nacion.com en formato
Noticias por e-mail

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Aldea Global:

Foto Principal: 147452
/LA NACIÓN
La tribuna del idioma

Artes & Letras
El idioma de Umbral


Fernando Díez Losada
fdiez@nacion.com
filólogo

Un buen día, hace más de cuatro decenios, alguien me cuenta que Francisco Umbral, periodista y escritor madrileño, ganador de no sé cuántos premios y con un montón de best sellers agotándose en las librerías, considerado por los expertos el mejor prosista –quizás– en lengua española de nuestros tiempos, era Paquito Pérez Martínez, mi coetáneo y vecino del barrio de San Miguel de Valladolid.

No fuimos a la misma escuela ni al mismo colegio, pero sí coincidimos en nuestras actividades eclesiásticas (por Dios, por la patria y el Caudillo) como monaguillos –escogidos personalmente por el coadjutor, don Luis–, en nuestra común parroquia de San Miguel. Claro que él –en una mezcla de fantasía infantil y de ficción literaria– recorría los buhardillones de la iglesia parroquial donde conversaba con los arcángeles, con un extraño San Pedro de Arlanza, con Santo Tomás de Aquino [“Usted lo ha tomado todo de Aristóteles, don Tomás”, le objetó un buen día] y hasta con su propio ángel de la guarda (que resultó ser del sexo femenino); mientras que yo me limitaba a ayudar en la misa y, si acaso, a sorber –a hurtadillas– un poco del vino de consagrar.

Seguramente nos vimos también, más de una vez, en el Frondor (el Campo Grande, el parque principal de Valladolid), adonde él llegaba con Teresita a contemplar los pavos reales –“que tenían algo de Richelieu”– y los cisnes. [“Cuando leí en Rubén que los cisnes eran 'unánimes' tuve un estremecimiento estético que se hizo casi orgásmico al pasárselo a Teresita. Efectivamente los cisnes son unánimes como los violines de una orquesta, y esto refuerza la imagen del stradivarius, ya que el cisne no es otra cosa que un stradivarius con plumas”, escribió alguna vez].

Mi vecino de infancia y adolescencia Paco Pérez Martínez, Francisco Umbral, falleció hace pocos días. Su papel trascendental en la prosa española del siglo XX lo resumió el dibujante, escritor y académico Antonio Mingote en esta quintilla: ¿El idioma de Cervantes? / Eso era antes. / Porque en el momento actual, / según miles de opinantes, / es el idioma de Umbral.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta