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Zulay Rojas encara a Burgos y lo acusa de matar a su esposa Coimputada aseguró que no estuvo en sus manos salvar a MaureenTribunal de Juicio dictará sentencia el próximo martes a las 4 de la tarde Otto Vargas M.y Rónald Moya ovargas@nacion.com En un claro desafío a la petición que le hiciera Luis Fernando Burgos para verse directo a los ojos, la exfiscal Zulay Rojas lo acusó ayer, cara a cara, de asesinar a su esposa, Maureen Hidalgo Mora. “Él (Burgos) segó la vida de Maureen y de alguna manera trató de hacer lo mismo conmigo. “No voy a dejar que me destruya, señor Burgos. Todos lo conocemos. Todos sabemos quién es. Todos sabemos la realidad y esa es muy simple: usted mató a Maureen; se encargó de jugar el papel de Dios. Usted no tiene el derecho de decidir sobre una vida”, le dijo, desafiante, la exfiscal. Rojas es sospechosa de ocultar el asesinato de la exasistente judicial, cuyo cadáver apareció el 16 de julio del 2006 en un guindo de Las Vueltas de Macho Chingo, Atenas (Alajuela).
La exfiscal dijo, durante una declaración que arrancó lágrimas del público, que Burgos “trata de ocultarse detrás de la justicia humana”. “Usted se encargó de destruir lo mejor que la vida le ha dado. Yo le voy a decir: me cuesta lágrimas todavía tener la fuerza para decir... solo quiero recordarle que de Dios nadie se esconde y que entre cielo y tierra no hay nada oculto. “En lo que a usted le quede de vida, el recuerdo de Maureen y la forma en que usted le quitó la vida siempre lo van a perseguir”. Cara a cara. Burgos, durante la declaración que rindiera en días pasados, lamentó que su exnovia Rojas no estuviera presente para verla cara a cara. La coimputada fue quien ayer, tras una emotiva declaración, le pidió que levantara la vista. “Termino, señora presidenta (de Tribunal de Juicio), viéndole los ojos a Burgos, si él lo quiere así. Quiero que me mire, Luis Fernando. Yo sé lo que usted hizo.
“Yo soy la que digo la verdad; usted lo sabe en su corazón, pero usted nunca lo va a admitir. Usted siempre dijo que primero muerto antes que confeso”, aseveró. Burgos solo acató a negarlo todo con un movimiento de su cabeza. Tenía su rostro desencajado, presa de la sorpresiva reacción de Rojas. Antes de marcharse, la acusada le leyó un pasaje bíblico del libro de Job: “No hace falta que yo te acuse, pues tu propia boca te condena”. Confesión. La exfiscal, quien se fundió en un abrazo y hasta lloró con los padres de Hidalgo en la sala de debates, dijo que nunca tuvo la intención de guardar silencio. “Yo no estoy declarando por hacerle daño a Burgos. Lo digo con orgullo: esto me ha costado lágrimas de sangre. “Creo que se va a hacer justicia. El guardar silencio, como era lo que esperaba, pretendía y afirmaba el señor Burgos, hubiera sido un error. No hubiera podido quedarme con esto en el pecho. “Así que estoy aquí para afrontar mis consecuencias con valentía y con la fuerza que Dios me ha dado para estar aquí”, declaró. Mientras procuraba sostener el llanto, la exfiscal dijo a las juezas que no pudo hacer nada por Maureen Hidalgo. “Señoras juezas, yo no pude salvarle la vida a Maureen. No estaba en mis manos hacerlo. Cuando yo me enteré, ya estaba muerta. “Lo que sí puedo decirle a todo el que quiera escucharme es que yo no hice nada para colaborar con la maldad y perversidad de Burgos. En ningún momento fue mi intención favorecerlo en nada”, agregó. Rojas sostuvo que como fiscal no era una “dama de hierro que parecía inexorable”. “Dios me enseñó que mis prioridades estaban equivocadas”, expresó. El acusado, por su parte, aprovechó su última intervención para dar otras justificaciones que ayuden a desvirtuar –según sus pretensiones– la tesis de que él asesinó a su esposa. El fallo será dado a conocer el próximo martes. Colaboró Alexandra Hidalgo.
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