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Sala de Redacción Inflación, el fantasma de la campaña electoral argentina Por Mayra Pertossi Buenos Aires (AP). Cuando el presidente del Banco Central argentino reconoció recientemente ante inversionistas europeos su preocupación por la inflación, en el gobierno temblaron. Hasta entonces la administración de Néstor Kirchner --cuya esposa, la senadora Cristina Fernández aspira a sucederlo en la presidencia tras las elecciones del 28 de octubre-- había logrado evitar que la palabra prohibida se colara en la campaña electoral. Pero del banquero, repetida hasta el hartazgo por todos los medios, le estalló como un misil en las manos. La inflación quema en la memoria social de los argentinos, que desde 1945 padecieron un costo de vida anual promedio del 169%. Los padres de familia todavía recuerdan los estragos causados por la hiper inflación de 1989, cuando la cifra anual fue del 4.923,3%, y temen su regreso. Desde hace meses, economistas, políticos opositores y asociaciones de consumidores, aseguran que el aumento de precios --sobre todo en los alimentos-- es varias veces superior al índice oficial que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), que acumula en lo que va del año un alza del 5%. Y la virtual intervención del instituto que dispuso el gobierno --reemplazo de funcionarios clave por otros afines y cambios en la forma en que se elabora el índice-- no ha hecho más que aumentar la incertidumbre sobre el verdadero costo de vida. Esta semana, el jefe de gabinete, Alberto Fernández, negó manipulaciones en las mediciones oficiales pero admitió que el Indice de Precios al Consumidor (IPC) había sido modificado para reflejar los nuevos hábitos de consumo. La gente no está comprando lo mismo, está comprando cosas distintas y muchas veces en esos productos la variación de precios es mayor, dijo el ministro. Fernández, conocido por su rol de vocero oficial, le dio una vuelta de tuerca al asunto: los precios suben, es cierto, pero es el resultado de una economía que crece. Según el gobierno, la inflación para todo 2007 será del 9,4%. La Asociación de Consumidores y Usuarios de la Argentina (ADECUA) tiene una previsión menos alentadora: asegura que los precios subirán entre 14 y 15%. Hoy la inflación es del 15%, coincidió el analista económico Fausto Spotorno, de la consultora privada Orlando Ferreres y Asociados. El gobierno puede seguir dibujando los índices pero en algún momento nadie le va a creer, porque a diferencia de otras mediciones más difíciles de comprobar --como la recaudación, por ejemplo-- a la inflación la gente la siente todos los días en el bolsillo, dijo a la AP. Pese a todos los esfuerzos del gobierno por mantener la urticante cuestión fuera del debate político, el tema se convirtió en eje del discurso opositor. Es que con una economía creciendo a más del 8% anual en los últimos cinco años, la inflación --calificada como una máquina de hacer pobres-- es el talón de Aquiles de la política económica kirchnerista. La realidad argentina no se puede manejar por la información oficial, porque la información oficial está manipulada y es mentirosa, disparó la diputada y candidata de la opositora Coalición Cívica, Elisa Carrió. Roberto Lavagna, ex ministro de Economía de Kirchner y candidato de Una Nación Avanzada (UNA) también puso el dedo en la llaga. La inflación se les está escapando de las manos y ya ronda el 20% anual, dijo, y criticó los controles de precios y acuerdos sectoriales que ha implementado el gobierno sin mayor éxito al asegurar que como no saben qué hacer, el gobierno practica el populismo y quiere controlar la inflación a los golpes, sin ningún resultado. El propio gobernador de Mendoza, Julio Cobos, que acompaña a la primera dama en la fórmula presidencial, reconoció el desfase entre el índice del INDEC y la percepción de los consumidores: Es cierto que hemos tenido un incremento en los costos en algunas variables, que para el ciudadano común que va a comprar eso no se refleja. Por eso hay que recomponerlo al índice, dijo. Con las elecciones aproximándose, la incógnita de los analistas es cuándo el gobierno sincerará el IPC. No se puede seguir mintiendo en el índice de inflación sin pagar los costos de lo que esto significa, dijo a AP Juan Luis Bour, economista de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), entre los que enumeró una reducción en el horizonte de planeamiento e inversión de las empresas, mayores reclamos de mejoras salariales sostenidos en especulaciones sobre la verdadera inflación y altas tasas de interés para el crédito sostenidas en esas especulaciones y no en la medición oficial.
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