 Panorama aéreo de la localidad de Lapan destrozada por huracán Felix
(AFP)
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MANAGUA (AFP) -
Riesgo de hambruna por pérdida masiva de cosechas y denuncias de mala distribución de la ayuda humanitaria agravan la difícil situación que enfrentan las comunidades del Caribe norte de Nicaragua, barridas por el huracán Felix.
La alerta fue lanzada por organismos internacionales como Oxfam, el Centro Humbolt y Acción Médica Cristiana, que recorrieron las comunidades de la región con el propósito de evaluar la magnitud de los daños y necesidades de la población, conformada por etnias que han vivido históricamente en la pobreza.
En su balance, Oxfam señaló que "Félix destruyó la base económica familiar de aproximadamente 180.000 personas, lo que supone una seria amenaza a mediano plazo para la alimentación en la zona por la pérdida de los cultivos de granos básicos, hortalizas y frutas".
La advertencia plantea la urgencia de que el gobierno defina un plan de reconstrucción, sobre todo en las comunidades más devastadas, donde la gente vive en medio de los escombros y los árboles caídos y requiere medios para reactivar la pesca y la agricultura, 85% de la cual fue destruida.
"Si la gente comienza a producir podrán conseguir su propia comida y van a poder poner su propios techos", señaló recientemente el diputado Brooklin Rivera, líder autóctono que ejerce -con apoyo de la iglesia protestante morava- una fuerte influencia sobre los miskitos, etnia dominante.
El desastre del ciclón dejó a los indígenas en una situación precaria, que pone en riesgo su futuro si las autoridades no organizan con seriedad la distribución de la ayuda humanitaria y el proceso de reconstrucción, observaron políticos de oposición que visitaron la zona esta semana.
Actualmente la prioridad del gobierno es suministrar alimentos a las poblaciones damnificadas del Caribe por un período de tres meses, con el apoyo de la comunidad internacional.
La ayuda es trasladada por el ejército nicaragüense, que desde que inició la emergencia hace 17 días ha llevado más de 900 toneladas de alimentos, agua y medicinas en helicópteros, aviones y camiones hacia la región para que el gobierno local decida su distribución.
Líderes de las comunidades, de la iglesia Morava y del Consejo de Ancianos -máxima autoridad moral de los pueblos indígenas- denunciaron que la ayuda no está llegando a todas las comunidades y que hay poblaciones que han sido abandonadas a su suerte por el gobierno regional, que decide a quién entrega los alimentos.
"Hay muchas quejas sobre la pésima labor que ha hecho el gobierno regional, sobre la distribución correcta de la ayuda que brindan países amigos", afirmó el diputado liberal Enrique Quiñónez, que recorrió la región, a la AFP.
"A 17 días del huracán todavía hay comunidades aisladas y falta de una ayuda oportuna para todos los damnificados", indicó.
Un grupo de mujeres miskitas que llegó a Managua en busca de ayuda acusó al gobierno de condicionar la entrega de alimentos a la presentación de un carné de identidad que mucha gente no tiene.
Otras fuentes señalaron que el gobierno regional, controlado por dirigentes miskitos, se dedica a abastecen a las comunidades que representa dejando fuera a poblaciones de sumus, mayagnas y mestizos.
El dirigente miskito Stedman Fagot rechazó las acusaciones y aseguró que han garantizado a las comunidades comida para 15 y 30 días.
El Caribe norte está poblado por 300.000 personas que viven de la pequeña agricultura, la pesca, la caza, la minería y el comercio local.
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