 Estalló otro coche bomba en Líbano
(AFP)
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BEIRUT (AFP) -
El diputado de la mayoría libanesa antisiria Antoine Ghanem murió el miércoles en un atentado con coche bomba en un suburbio cristiano en Beirut, que costó la vida a otras cinco personas, a una semana de unas elecciones presidenciales cruciales para el país.
Seis personas, entre ellas el diputado y dos de sus guardaespaldas, murieron y otras 56 resultaron heridas cuando un auto estacionado hizo explosión en una calle de Sin el-Fil, un barrio en las afueras de Beirut, anunció a la AFP un portavoz de la policía.
El mismo portavoz había anunciado poco antes la cifra de nueve muertos, que después corrigió.
Aunque Siria condenó el atentado como un "acto criminal", la mayoría parlamentaria libanesa, a la que pertenecía Ghanem, imputó a Damasco este nuevo ataque contra uno de sus miembros.
"Este acto criminal apunta hacia las tentativas y los esfuerzos desplegados por Siria (...) para lograr la unidad nacional libanesa", aseguró la agencia oficial siria, Sana.
El próximo 25 de septiembre el parlamento líbanes debe reunirse en sesión solemne para elegir al sucesor del presidente prosirio Emil Lahud, en medio de una grave crisis política.
Ghanem, de 64 años, abogado, era miembro de la Falange cristiana, y diputado desde 2000. Se trata de la octava muerte en las filas de la mayoría antisiria desde el asesinato del ex primer ministro Rafiq Hariri, en febrero de 2005.
"Acababa de pasar dos meses fuera del país, volvió el domingo. Le dije que se cuidara, que tomara medidas de seguridad. Pero no tenía los medios para pagarse una protección muy importante", explicó su hija Mounia.
El partido falangista llamó a una huelga general para el jueves y anunció que los funerales del diputado se celebrarán el viernes.
La explosión tuvo lugar aparentemente cerca de la residencia del ex presidente falangista Amin Gemayel, cuyo hijo, el ministro de Industria Pierre Gemayel, murió abatido a balazos el 21 de noviembre de 2006.
El pasado mes de junio, otro diputado cristiano, Walid Eido, murió en otro atentado con coche bomba en Beirut que también acabó con la vida de nueve personas.
"Nunca he visto en mi vida un régimen tan cobarde como el régimen (del presidente sirio) Bachar al Assad", declaró el jefe de la mayoría, Saad Hariri, hijo del ex primer ministro cuya muerte despertó una oleada de indignación en 2005.
El primer ministro libanés Fuad Siniora, que condenó el atentado en un comunicado, dirigió un mensaje al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidiéndole que la comisión de investigación internacional sobre el asesinato de Rafic Hariri analice también "el crimen contra el diputado Antoine Ghanem".
Por su parte, desde Nueva York Ban Ki-moon condenó enérgicamente el "brutal asesinato". El secretario general de la ONU "condena enérgicamente este atentado terrorista", que no tiene otro fin que "desestabilizar Líbano y es inaceptable", declaró su portavoz, Michele Montas.
También la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, se declaró "entristecida" por el atentado, del que acusó indirectamente a Siria.
Este atentado "representa un nuevo episodio de la campaña terrorista llevada a cabo por los que quieren volver atrás en el progreso democrático duramente logrado por Líbano", consideró la jefa de la diplomacia estadounidense, de visita en Jerusalén.
Desde la muerte de Hariri, cuyo asesinato fue unánimemente atribuido a Siria y obligó a su gobierno a retirar sus tropas de Líbano, el país vive sometido a un implacable oleada de violencia.
La crisis política libanesa se agravó cuando las fuerzas prosirias opositoras, lideradas por el movimiento chiita Hezbolá, retiraron a seis ministros del gobierno en noviembre pasado.
Según analistas, un fracaso político para elegir a un candidato presidencial consensuado la próxima semana podría provocar un vacío de poder o incluso la proclamación de dos gobiernos, una peligrosa situación que recuerda los años de la guerra civil que desangró al país entre 1975 y 1990.
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