 Chávez y la senadora Córdoba
(AFP)
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BOGOTA (AFP) -
El presidente venezolano, Hugo Chávez, parece haber superado los primeros obstáculos para que el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC negocien un canje de rehenes por rebeldes presos, en lo que de todas maneras se espera sea una carrera de largo aliento.
La congresista opositora colombiana Piedad Córdoba, designada facilitadora del intercambio humanitario, aseguró que "el gobierno y el grupo rebelde aceptaron negociar en Venezuela" el tema del intercambio y que una reunión preparatoria, entre Chávez y las FARC se realizará en Caracas el 8 de octubre.
En el grupo de secuestrados que se intenta liberar se encuentra la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, tres estadounidenses, varios políticos y decenas de militares y policías.
Córdoba se reunió con el vocero de las FARC Raúl Reyes, la semana pasada en algún lugar de la selva colombiana, y el martes en Caracas con Chávez, a quien le entregó un mensaje de la dirigencia insurgente.
Tras ese encuentro con Chávez, la senadora colombiana reveló además que viajará a Estados Unidos para hablar el viernes con congresistas demócratas de Estados Unidos y luego con familiares de Marc Gonsalves, Thomas Howe y Keith Stannsen, tres estadounidenses secuestrados por las FARC desde febrero de 2003.
Igualmente se prevé que los familiares de éstos se reunan con Chávez el próximo 25 de septiembre y que los legisladores norteamericanos hagan lo propio el 3 o 4 de octubre en Caracas.
Córdoba dejó abierta la posibilidad de que en su viaje a Estados Unidos, pueda reunirse el fin de semana -a petición de las FARC- con los jefes guerrilleros alias 'Simón Trinidad' y 'Sonia', presos en ese país, y cuya libertad exige el grupo rebelde como condición para el intercambio humanitario.
Estoy tratando "de posibilitar un gesto humanitario solicitado por las FARC" para contarles qué se está haciendo para el intercambio humanitario, precisó la congresista a radios colombianas.
Los anuncios de que las FARC aceptan ir a Venezuela, y del cronograma fijado previamente para que Chávez reuna elementos de juicio para su encuentro con las FARC, originaron reacciones de optimismo moderado.
"Esta nueva gestión de Chávez es quizá la más importante de todas las que se han hecho en Colombia con las FARC en muchos años", dijo a la AFP Fernando Giraldo, ex director de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana.
El politólogo de la universidad La Sorbona, reconoció que el mandatario venezolano "ha dado pasos importantes", pero advirtió que "la expectativa debe ser moderada".
"Existen muchos factores de riesgo que pueden hacer fracasar esta aproximación en cualquier momento, aunque hasta ahora se han sorteado con éxito", anotó.
El esposo de Betancour, Juan Carlos Lecompte, declaró a la AFP, que también es "moderadamente optimista".
La aceptación de las FARC para reunirse con Chávez en Venezuela, "es un paso gigante y ojalá se pueda hacer", anotó.
Señaló que se trata del primer paso para que se inicien las negociaciones hacia el intercambio, que sin embargo no dudó en calificar de "difíciles, y diría que tortuosas y largas".
"Es la primera vez en cinco años y medio que me siento un poco más optimista. Hace un año no tenía alguna ilusión. Ahora si hay una pequeña luz de esperanza y de optimismo", admitió Lecompte, al recordar que Betancourt fue secuestrada en febrero de 2002.
El presidente colombiano Alvaro Uribe, autorizó a Chávez para reunirse con la guerrilla en Caracas, pero el sábado pasado el mandatario de Venezuela dijo que el líder de las FARC, Manuel Marulanda (alias 'Tirofijo') no podía ir a esa ciudad y propuso un encuentro en Colombia, previa desmilitarización de una zona.
De inmediato Uribe rechazó la propuesta, sosteniéndose en su posición de no desmilitarizar alguna región del territorio para facilitar el intercambio de 45 rehenes por unos 500 guerrilleros presos, mientras que voceros de su gobierno recordaron que la reunión con Chávez se debería hacer en Venezuela.
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