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Fiscalía pide 35 años de prisión contra Burgos Descarta que testigos se pusieran de acuerdo para incriminar al acusadoDice que actuación de Burgos causó daño a la imagen del Poder Judicial Rónald Moya y Otto Vargas rmoya@nacion.com La Fiscalía pidió ayer 35 años de prisión (pena máxima por homicidio calificado) contra el exdefensor público Luis Fernando Burgos, acusado de matar a su esposa, Maureen Hidalgo Mora. A las 5:15 p. m. de ayer el fiscal Miguel Abarca instó a los jueces a imponer esa pena, luego de que en la audiencia de la mañana y la tarde tanto él como su colega, Christian Ulate, analizaron los testimonios y la prueba documental aportada al debate. “La prueba científica y documental nos permite concluir que el estado de inocencia del acusado está roto y que fue el señor Burgos quien mató el martes 11 de julio del 2006 en la mañana a su esposa en su propia casa. Lo hizo por sospechas de infidelidad, pero esa supuesta infidelidad nunca se probó y, aunque así fuera, eso no era motivo para matarla”, dijo Abarca. El fiscal acusó a Burgos de planear el crimen al menos una semana antes de ese martes 11 de julio del 2006. Abarca sostuvo que el acusado trató de contactar al empresario Ernesto Ruiz desde el 7 de julio del 2006 para pedirle prestado un auto con el cual deshacerse del cuerpo de la víctima. Él acusó a Burgos de conseguir medicamentos, como el diazepam, para adormecer a su esposa y facilitarse el homicidio. “Por eso no aparecieron en su cuerpo marcas de la víctima pues ella no pudo defenderse”, agregó. “Todo lo planeó y estuvo a punto de conseguir la impunidad, pero hay dos cosas en las que no pensó. No se imaginó que no iba a poder levantar el cuerpo de su esposa y que iba a necesitar ayuda para sacarlo del apartamento. “Tampoco pensó en cuál iba a ser su reacción personal una vez que tuvo el cuerpo en la sala y el estado de desesperación en que cayó”, dijo Abarca a las juezas. Día del crimen. En sus conclusiones, Abarca indicó que el asesinato de la exasistente judicial tuvo lugar la mañana del 11 de julio del 2006, minutos después de que la víctima se alistara para salir hacia su trabajo en el Poder Judicial. Para el fiscal, el cadáver de Hidalgo llevaba zapatos de vestir y un pantalón café claro con rayas. Esas prendas (que describió como ropa de trabajo) son diferentes a las que vestía la esposa de Luis Fernando Burgos el día anterior a su muerte, cuando las cámaras de un centro comercial la captaron con un pantalón beige. “A doña Maureen tuvo que haberle dado muerte (Burgos) no la noche del lunes, sino la mañana del martes, después de que se alistara para salir. Los zapatos, que estaban sumamente limpios (al momento del hallazgo en un guindo de Atenas), no parecen de una persona ante el trajín de la calle. La suela estaba complemente limpia”, indicó. No hay complot. El fiscal encontró poco creíble que una lista de más de 20 personas mintieran para perjudicar a Burgos, conforme el decir de este en su declaración. Destacó que entre ese grupo de testigos (Guillermo Hütt, Anthony Calderón, Dalila Álvarez y Vera Mora, por ejemplo) no existían vínculos. “Habría que pensar que hay una trama construida alrededor de esta gente y que se les dio una instrucción específica para que vengan a declarar, como parte de algo orquestado”, señaló el fiscal. Pura fantasía. Para Abarca, es poco creíble que a Maureen Hidalgo la privaran de su vida por deshacerse de tres vehículos “sencillos y modestos” de su padre, Miguel Hidalgo, como lo dijo Burgos en su declaración ante los jueces. “Burgos ha venido a fantasear. Si el asunto fue la venta de carros para desarmar, ¿como es posible que un año después de un secuestro y un homicidio al día de hoy a nadie del OIJ se le ha transmitido información que respalde eso?”. El representante del ente acusador del Estado justificó una pena de 35 años pues se trata de un exfuncionario judicial, quien sabía las implicaciones y que afectaba la imagen del Poder Judicial. Y concluyó así: “Mató a la persona a quien un año antes juró amar y cuidar hasta la propia muerte; lo que pasa es que a ella le llegó la muerte muy temprano, precisamente, en manos del acusado”.
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