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Sociedad y Servicios Mujer toma 12 pastillas diarias en hospital Calderón Guardia Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com María de los Ángeles Castillo Alemán, de 42 años, comenzó esta semana a dar sus primeros pasos, 13 días después de haber recibido un nuevo corazón. Esta limonense de nacimiento se recupera en el cuarto número ocho de la Unidad de Cuidados Intensivos, en el hospital Calderón Guardia. Castillo Alemán fue operada exitosamente en ese centro médico, entre el 30 y el 31 de agosto. Desde el lunes pasado, cada día después de la 1 p. m. ella recibe a un terapeuta físico que la acompaña a caminar por su cuarto durante unos breves minutos. María de los Ángeles come todo lo que quiere (asegura tener un apetito voraz) y cuenta su historia con una vitalidad que no mostraba desde que cayó enferma, hace un año y tres meses, tras el nacimiento de su hija menor, Jonaris. A la cabeza. El trasplante de corazón de esta mujer es el primero que se practica en el hospital Calderón Guardia. Hasta hace una década, este tipo de operaciones se realizaba solo en el hospital México. Pero el centro no realiza esas cirugías desde 1999. “Me siento muy, muy bien”, fue lo que dijo ayer María de los Ángeles, minutos después de que le efectuaran una segunda biopsia en su corazón. Ella misma contó, con buen aire y semblante, que los primeros estudios médicos la mantienen feliz pues el corazón que le donó la familia de un joven de 19 años, fallecido en un accidente de moto, no muestra signos de rechazo. “Late fuerte”, comentó tras recordar que en dos ocasiones, antes del trasplante, estuvo a punto de morir. Aquellos ahogos y cansancios extremos que la aquejaron por más de un año, ya son cosa del pasado. “Estuve muerta dos veces. A mí me revivieron. Yo le pedí tanto a Dios que quería volver a vivir”, recordó recostada en su cama y rodeada de multitud de aparatos que le llevan el pulso a su corazón. “Yo le prometí a mi Señor que voy a estudiar para catequista porque quiero preparar niños para la primera comunión y para el bautismo. Esta es mi meta”, contó. Esa será su forma de agradecer el milagro de estar viva pues sueña con ver crecer a sus cuatro hijos, de 27, 9, 8 y año y tres meses de edad. Su esposo, Dónald Espinoza, maestro de obras de oficio, ha sido uno de sus principales apoyos en todo este trance. Tanto así, que por estar con ella durante su enfermedad perdió el trabajo. Con ayuda de su familia, esta familia limonense trata de salir a flote para asegurarle a María de los Ángeles una recuperación segura en su casa. Por ahora, ella deberá acostumbrarse a tomar 12 pastillas diarias para mantener su nuevo corazón latiendo con fuerza por muchos años más. Aún no se sabe cuándo dejará el hospital.
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