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/LA NACIÓN

Los infames amordazados

Algunas perlas de intolerancia, victimismo y resentimiento

Francisco Alcántara
Economista

En “La mordaza” (Foro, 28/8/07), el insigne intelectual de la izquierda don Rodrigo Madrigal Montealegre lanza un iracundo ataque contra los grupos que apoyan el TLC, en el cual deja patente el odio, mezclado con una pizca de resentimiento y un mucho de victimismo, que desprenden las “cabezas pensantes” del NO.

Empieza su artículo Madrigal citando a Voltaire, más bien, apropiándose de la figura del filósofo francés, no sé si para demostrarnos su bagaje cultural o para refrendar su propio pensamiento: “Voltaire detestaba el dogmatismo, la intolerancia y el fanatismo, y se supone que a esas aberraciones se refería cuando, en la abundante correspondencia que mantuvo con intelectuales y monarcas, al final de cada carta solía agregar un anatema en forma enigmática: ‘¡Aplastemos al infame!’”.

A renglón seguido, el politólogo se despacha a gusto con su opinión sobre el TLC: “El país será lanzado a la fosa de los leones...”. O este otro panegírico de gran nivel argumental: “Es un negocio entre gitanos que nos trata como a violín prestado, ya que, para venderles nuestro bártulos, entregamos las aduanas, los mercados, las riquezas naturales, el mar territorial, las telecomunicaciones, las instituciones más venerables y los escombros de soberanía y que solamente omite eljus primae noctis o derecho de pernada de los señores feudales”. Como notarán nada de “dogmatismo, intolerancia o fanatismo” podemos apreciar en las palabras de tan insigne “intelectual”.

Dice don Rodrigo: “Es realmente lamentable que el jefe de Estado nunca tomó la iniciativa de renegociar el TLC...”. En otras palabras, Óscar Arias debería haber hecho justo lo contrario de lo que dijo en su programa de gobierno, en cuyo caso serían los que lo votaron los que podrían acusar de “lamentable” su actuación.

Circo mediático. Para don Rodrigo, el único debate válido en torno al TLC, y en el que los ciudadanos podrían contrastar las dos opciones, sería entre “el jefe de Estado y su rival electoral”. Para empezar, no sabemos quién es “su rival electoral”; puede ser el “lanzado” Eugenio Trejos o el “agazapado y vigilante” Ottón Solís, verdadero rival electoral de Arias. En cualquier caso, estos serían los que, “como gladiadores ideológicos, defiendan sus postulados con seriedad, claridad y convicción”. Nada más lejos de la realidad.

Todo el mundo sabe que un debate entre Arias y Solís no sería más que un circo mediático de dimes y diretes retomando la campaña electoral de 2006. Seguramente, ese sea el debate que le interese al NO, pero jamás a los ciudadanos ansiosos de conocimientos.

Como remate, don Rodrigo entiende que los debates programados son “duelos entre mentes privilegiadas de ideólogos e intelectuales en la palestra de las ideas, nos ofrecen discusiones bizantinas sobre el sexo de las ángeles o cuántos caben en la punta de un alfiler, que solo confunden y desorientan”. Muestra inequívoca de que no hay interés en el NO por los debates de fondo pues cualquiera sabe que los conocimientos de Juan Manuel Villasuso o Marco Vinicio Ruiz sobre el TLC son infinitamente superiores a los de Arias y Solís. Claro que no conozco ningún debate de fondo ganado por los del NO. Por eso, en los medios “exclusivos” del NO –léase los de la UCR– no hay debates y llevan solo a los de su bando.

La ceguera de don Rodrigo le permite afirmar que “con la aviesa intención de provocar una cacería de brujas y una degollina pinochetista, estigmatizan como rojos a quienes defienden las conquistas e instituciones más nobles que nos legaron don Pepe y el Doctor”. En primer lugar, me parece de lo más repugnante arrogarse la defensa de las conquistas e instituciones, las fundase quien las fundase. Claro que Madrigal, como muchos otros en su bando, lo que pretende es revestirse con el barniz ajeno de los “padres de la Patria” para así convertirse en intocables. Cuando no hay argumentos, hay que acudir a las figuras históricas: Figueres, Calderón, Mora.

Tinte victimista. Peor aún es ese tinte victimista de don Rodrigo: “nos llaman rojos”. Seguramente no se ha leído su propio párrafo en el que llama “macartistas” o “pinochetistas” a los que no opinan como él. Linda manera, doctor.

Pero la “mordaza” de la que habla resulta que se resume o se concreta en la retirada del programa “Prisma Político”, en el que dos de sus compinches –con el inefable Alberto Cañas a la cabeza– y Jorge Guardia como convidado de piedra se dedicaban a despellejar a los “macartistas” y “pinochetistas” de este país. Es una pena que Canal 15 no le haya abierto los brazos.

La “mordaza” se amplia cuando se refiere a “la sordina que, recurriendo a la intimidación, le impusieran a la Iglesia Católica”.

Claro que debe ser la misma que ellos quieren aplicarle a Franklin Chang o la que le imponen al embajador de Estados Unidos, o la que tienen impuesta a todos los profesores de la UCR que no opinan lo mismo que el todopoderoso Consejo Universitario.En cualquier caso, yo no he visto la “sordina” hacia la Iglesia Católica, dado que existen párrocos de los dos bandos, aunque precisamente ellos nos quieran hacer creer que solo existen los del NO.

Pero la perla entre las perlas del artículo es la siguiente: “La lectura del SemanarioUniversidad es esencial para comprender plenamente el TLC”.

Supongo que la citada publicación tiene más de una edición porque la que yo he visto hasta el momento es tan sesgada, partidaria, dogmática y parcial, que afirmar eso, sobre la edición que todos podemos leer en su página web, es como afirmar que “sólo el Corán nos acerca a Dios”.

Claro que ahora cobra sentido aquella frase de Ottón Solís: “No hace falta leer el TLC para saber que es malo”. Lo que pretenden hacernos creer estos iluminados es que lo que “hay que leer es el Semanario para entender que el TLC es malo”. Todo un ejercicio de intelectualidad.

Después de leer su artículo, distinguido profesor, parece que el dogmatismo, la intolerancia y el fanatismo corren por su cuenta, y que el “infame” a todas luces es el que publicó esas patéticas líneas en el “periódico del macartismo”, el cual parece que a usted no le aplica la “mordaza”.

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