 El Capitolio estadounidense en Washington DC
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WASHINGTON (AFP) -
El Congreso de Estados Unidos dio esta semana el primer paso para considerar el Tratado de Libre Vomercio (TLC) con Perú, en medio de una ofensiva de la Casa Blanca que quiere ver aprobados ese pacto y luego los firmados con Colombia, Panamá, y Corea del Sur, un orden que los demócratas no parecen dispuestos a respaldar.
Una primera audiencia informativa sobre el TLC con Perú tuvo lugar en el Comité de Finanzas del Senado estadounidense el martes, luego de que el lunes la Casa Blanca lanzara una ofensiva en favor de los acuerdos comerciales pendientes de ratificación legislativa, con apoyo de republicanos en un Congreso controlado por la oposición demócrata.
El gobierno sostiene que los cuatro acuerdos benefician a Estados Unidos y a países que son "aliados clave". Para promover los TLC, el secretario de Comercio Carlos Gutiérrez inició el miércoles una gira por Panamá, Perú y Colombia, que se prolongará hasta el sábado.
Entre los TLC latinoamericanos, el de Perú luce bien posicionado para lograr una aprobación en el Congreso, al igual que el de Panamá. Aunque en este último caso se ha sumado un imprevisto que genera incomodidad en el gobierno estadounidense: el nombramiento como presidente del Congreso panameño de un diputado acusado de haber dado muerte a un soldado estadounidense en 1992.
Si bien el diputado Pedro Miguel González fue absuelto por un tribunal de conciencia en Panamá en 1995, Estados Unidos no reconoce ese proceso y el gobierno norteamericano ha manifestado su "decepción" por la nominación, señalando al mismo tiempo que su agenda comercial con el país centroamericano seguirá su curso.
La situación más complicada la tiene el TLC colombiano. Los demócratas han señalado que no están dispuestos a considerarlo hasta no ver mejoras en la situación de derechos humanos en Colombia.
La Casa Blanca quiere que los pactos se aprueben en el orden en que fueron firmados (Perú, Colombia, Panamá y Corea del Sur). Y eso podría complicar las cosas.
El gobierno de George W. Bush aún no ha enviado ningún acuerdo al Congreso, luego de que tanto Perú como Colombia debieran introducir modificaciones a sus legislaciones en materia laboral y ambiental a pedido de los demócratas, para que sus TLC pudieran ser considerados por el Legislativo estadounidense.
El envío de los textos de Perú y de Panamá primero "crea 'momentum' (oportunidad) y da tiempo para ver si ellos (Colombia) mejoran su situación", dijo a la AFP una fuente demócrata del Senado que pidió el anonimato, recordando que el partido que controla el Congreso quiere ver mejores resultados del gobierno colombiano sobre todo en materia de protección a sindicalistas.
Una y otra vez durante la semana que termina, los periodistas han consultado a Gutiérrez sobre si el gobierno estaría dispuesto a aceptar que el tratado con Colombia sea abordado luego de los acuerdos con Perú y Panamá. Pero el secretario de Comercio evitó dar una respuesta precisa.
Cuando se le preguntó si le preocupaba que la postura del Ejecutivo pudiera afectar a los demás tratados en caso de que los demócratas resuelvan mantener su tesitura de no abordar por ahora el TLC colombiano, Gutiérrez contestó: "No quiero especular si el orden de los acuerdos va a afectar a los demás".
"Lo importante es que los tres acuerdos se tienen que autorizar, los tres acuerdos tienen mucha lógica, yo creo que sería un gran error la no autorización de los tres" pactos latinoamericanos, dijo en una reunión con corresponsales extranjeros previa a su gira.
Gutiérrez reconoció no obstante que el plazo de aprobación podría extenderse más allá de 2007, al señalar que "ojalá este año (el Congreso los apruebe) y si no el año que viene".
"Queremos trabajar con el Congreso, vamos a trabajar con el Congreso, para tratar de alcanzar esto (los TLC) tan pronto como sea posible, cuanto antes mejor", sostuvo.
El funcionario tampoco aventuró una fecha para que la Casa Blanca envíe alguno de los textos al Legislativo.
Una vez que recibe un TLC, el Congreso tiene un plazo de 90 días legislativos (de actividad parlamentaria) para aprobarlo o rechazarlo, sin posibilidad de introducirle modificaciones.
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