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Foto Principal: 1726111
Herrero estará ocho semanas fuera del país, mientras se somete a quimioterapia y radiación en la zona afectada. Espera volver para la Vuelta a Costa Rica, en diciembre, y la Vuelta al Táchira (Venezuela), en enero.
Eddy Rojas
Dirigente enfrenta el cáncer

Ciclismo
José A. Herrero: ‘No le temo a la muerte’

Esta semana inició el tratamiento contra la enfermedad en Estados Unidos
Asegura que es polémico porque no le gusta cuando hay un “trato injusto”

Gustavo Jiménez M.
gujimenez@nacion.com

José Antonio Herrero no quiere que suene a arrogancia su actitud frente al cáncer de garganta que se le diagnosticó días atrás.

Sin embargo, asegura estar preparado para enfrentar este momento difícil: “No le temo a la muerte”, afirmó la semana pasada el dirigente y entrenador de ciclismo, de 57 años, quien el lunes anterior viajó a recibir tratamiento en Estados Unidos.

¿Qué tan grave es?

Es complicado, aunque de esto no me voy a morir. Pero sí puede tener consecuencias. Cuando termine esta fase, si no tuvieran que operarme, tengo que seguir en controles periódicos.

¿Cómo tomó la noticia?

Cáncer es un sinónimo de muerte. Pero yo no le tengo miedo a la muerte, para nada, solo que no quiero ver la preocupación de mis familiares.

¿Quiénes lo han llamado?

Muchísima gente, amigos, exempleados, personas relacionadas con el ciclismo. También personas que no han sido muy del lado mío, como Félix Murillo, Glauco Pinto o Héctor Campos.

¿Qué ha podido meditar?

Dios me ha puesto muchas pruebas. Cuando mi hija Mónica tenía un año un irresponsable se subió a la acera en carro y la atropelló. Hice un pacto con Dios, le dije que no quería conocer a quién le había hecho eso a mi hija, pero que se recuperara. Así ha sido hasta hoy.

“La otra prueba en mi vida fue cuando le doné un riñón a mi hermana María del Carmen. Once años después me da cáncer en la garganta, y resulta que el esposo de ella es uno de los mejores especialistas (en Washington). Esto es lo que Deepak Chopra, a quien yo leo mucho, llama sincronización.

¿Se ha excedido alguna vez con su estilo tan polémico?

Las polémicas nacen porque yo no permito que me hagan injusticias. Estoy tranquilo de que en nueve años en la Federación nunca le hice un daño a nadie.

¿Nunca se le fue la mano a la hora de decir algo?

Cuando la adrenalina está alta uno tal vez dice tonterías. Pero no pasan a más. En cambio, hay gente que tiene conectado el hígado a la boca, sin pasar por el cerebro.

¿Usted no?

No, no lo creo. A lo mejor me excedo en el tono de voz. Pero jamás como para maltratar a alguien.

Pasión

Herrero asegura que por estar metido en el ciclismo ha sacrificado “27 navidades, dos matrimonios y mucho dinero”

¿El ciclismo le ha dejado más amistades que enemistades?

Me ha dejado muchos amigos, las enemistades están contadas con una mano.

¿Alguna vez cometió algún error relacionado con dopaje?

Las veces que algún ciclista mío salió dopado lo quité. Siempre le digo a mis ciclistas qué les estoy dando, pero no puedo ponerles un bozal para que no tomen nada más.

A raíz de los tres casos del 2003 su asistente Alexánder Sandoval cargó con el castigo.

Injustamente. De forma ingenua se usó Duramine para controlar el peso de los ciclistas. Fue un error de Pikiko (Sandoval), pero le meten tres meses a los ciclistas y a Alexánder cuatro años, que todavía no los ha terminado de pagar.

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