Búsqueda
Avanzada
Martes 11 de septiembre, 2007
San José, Costa Rica.

Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,

  Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review


  Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Chats
Foros

  Especiales Noticiosos
Listado Completo

Ocio y Cultura
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (Revista Dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Sitios Costa Rica

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna Idioma

  Otros formatos
nacion.com en su PDA
nacion.com en el celular
nacion.com en formato
Noticias por e-mail

Quiénes somos
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Mundo Ya

-Esta página se actualiza continuamente durante todo el día. Para ver la edición más actual, sírvase oprimir el botón de "Refresh" o "Refrescar" de su visualizador de Internet.


Expulsión de Sharif, un intento de ganar tiempo del impopular presidente paquistaní

SGE.TIS44.110907164854.photo00.quicklook.default-245x166.jpg
Manifestación contra la expulsión de Sharif a Arabia Saudí
(AFP)

ISLAMABAD (AFP) - La expulsión del ex primer ministro paquistaní Nawaz Sharif, el lunes, tras volver del exilio, permite al presidente Pervez Musharraf ganar tiempo, pese a sus débiles posibilidades de seguir en el poder ante la hostilidad de la justicia y los ataques de Al Qaida.

Musharraf, que tomó el poder en un golpe de Estado incruento hace casi ocho años, hizo arrestar y luego expulsar al exilio en Arabia Saudita a Sharif, apenas este último puso pie de vuelta, el lunes, en Pakistán, para participar en las próximas elecciones.

Sin embargo, el fracasado y teatral retorno del ex primer ministro es el último golpe contra el régimen cada vez más vacilante del general, tras los recibidos en los últimos seis meses a raíz de su fallido intento de destituir al presidente de la Corte Suprema.

Este último denuncia que Musharraf no puede ser reelegido presidente en las elecciones de finales de año si no renuncia antes a su actual cargo de jefe de las fuerzas armadas.

Sin embargo, controlar el ejército es vital en Pakistán, una potencia nuclear de 160 millones de habitantes que ha vivido más de la mitad de sus 60 años de existencia bajo regímenes militares.

Desde hace seis meses son incontables las manifestaciones contra Musharraf, a quien además la Corte Suprema dañó profundamente al autorizar la vuelta de Sharif del exilio dos años antes del fin del acuerdo firmado por el ex primer ministro en 2000 para salvarse de la cadena perpetua por corrupción y traición.

"La crisis política debilita la lucha contra el terrorismo" que Musharraf, un aliado clave de Estados Unidos en su "guerra contra el terrorismo", lanzó recientemente, considera Talat Masood, general retirado y politólogo.

Tras el asalto a la Mezquita Roja de Islamabad, en julio, en el que murieron un centenar de islamistas, Al Qaida llamó a la venganza y una campaña de atentados acabó con 220 vidas en todo el país.

En cuanto a la expulsión de Sharif, su partido presentó el martes una denuncia por "ultraje a la justicia" ante la Corte Suprema.

Sin embargo, para el politólogo Hasan Askari, el gesto "permitió acabar con un rival, pero es de cortas miras".

"En cualquier caso, reforzará a la oposición e intensificará el enfrentamiento con la Corte Suprema", explica.

Pese a que la prensa paquistaní denunció unánimemente la "negativa de justicia", varios analistas subrayan la ausencia de manifestaciones significativas de acogida a Sharif o de protestas contra su expulsión, anunciada y esperada.

Otros expertos aseguran, asimismo, que algunos jerarcas del partido de Musharraf hubieran visto con buenos ojos la presencia de Sharif en las legislativas.

El general "y sus aliados reaccionan demasiado rápido ante los acontecimientos", juzga Rasul Baksh Raees, docente de la universidad de Ciencias Humanas de Lahore (este).

La expulsión de Sharif y el auge del radicalismo islamista "conducen cada vez más hacia lo inevitable", resume el editorialista Najam Sethi.

"El enfrentamiento con la Corte Suprema no deja elección entre la instauración de la ley marcial y un acuerdo con Benazir Bhutto" (ex primera ministra también en exilio), sostiene Sethi.

Pero las negociaciones iniciadas en julio entre Musharraf y Bhutto para compartir el poder parecen haberse estancado.

© 2007 AFP


- Información provista por la agencia AFP. Cualquier imprecisión en estos cables proviene directamente de la agencia de noticias AFP. Si desea que nacion.com envíe todos los días información de última hora a su correo electrónico, vea los detalles en el servicio de envío de noticias por email.

Sala de Redacción
Latinoamérica Ya
Mundo Ya
Deportes Ya
Gente Ya
Nuevas Tecnologías


Especiales
Inventario completo


Suplemento M
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta