 Los padres de Maddie: Gerry y Kate McCann
(AFP)
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ROTHLEY, Gran Bretaña (AFP) -
Sitiados por reporteros, los padres de la pequeña Madeleine, desaparecida en mayo en Portugal, intentan retomar su vida en Rothley, centro de Inglaterra, donde volvieron el domingo tras ser declarados sospechosos en la indagación de la desaparición de su hija.
Kate y Gerry McCann, ambos médicos de 39 años, "van a tratar de retomar una vida tan normal como sea posible, tan pronto como puedan", afirmó el lunes Brian Kennedy, tío de la madre de Madeleine.
"Ellos pasaron una buena noche", agregó el tío, que salió de la casa de los McCann en Orchard Street, una tranquila calle en este tranquilo pueblo, para hablar con las decenas de periodistas del mundo entero que siguen este caso, a quienes exhortó a respetar la intimidad de la familia.
Pero la vida de los McCann nunca volverá a ser lo que era cuando partieron en abril pasado a pasar unas vacaciones en el tranquilo y soleado complejo turístico de Praia da Luz, en Algarve, en el sur de Portugal.
La pareja, que podría recibir en los próximos días una convocatoria de la policía portuguesa, partió con sus tres hijos: Maddie, que iba a cumplir cuatro años, y los mellizos Sean y Amelie, de dos años.
Los McCann regresaron el domingo a Gran Bretaña sólo con los dos pequeños, y considerados oficialmente sospechosos en la indagación sobre Maddie, que según ellos afirman desapareció el 3 de mayo mientras dormía.
Esta desaparición desató un fenómeno mediático pocas veces visto en este país. Desde entonces, la familia McCann está bajo la constante luz de los reflectores, y los reporteros la persiguen incluso desde helicópteros.
Los McCann han pasado a ser, en cuestión de horas, de víctimas a oficialmente sospechosos.
Aunque oficialmente todavía no hay cargos en su contra, desde que el análisis del ADN de unos rastros de sangre hallados en el baúl del coche de los McCann confirmaron ser compatibles con la huella genética de la niña, muchos en Gran Bretaña comenzaron a expresar dudas sobre la inocencia de la pareja.
Esas pruebas, efectuadas por el laboratorio de Birmingham (Inglaterra) y cuyos primeros resultados fueron recibidos el miércoles, condujeron a los investigadores a sospechar que el matrimonio, especialmente Kate, pudo haber matado accidentalmente a su hija y haberse deshecho de su cadáver.
La mayor parte cree que la niña está probablemente muerta, como lo cree también la policía portuguesa.
Los padres de Maddie declararon que regresaron a Gran Bretaña para preparar su defensa y demostrar su "total inocencia" en el caso.
Explicaron que decidieron partir de Portugal después de haberlo pensado "muy profundamente" y porque "queremos que nuestros mellizos tengan, en la medida de lo posible, una vida normal en su país".
Pero en la casa de Kate y Gerry McCann, el único gesto de una vida normal era esta mañana una cortina que se levantó, a las 08h00 locales.
Y esa cortina fue observada por cientos de cámaras de televisión, por fotógrafos y reporteros que siguen paso a paso a la pareja.
"Ahora luchamos por nuestras vidas. Estamos viviendo nuestra peor pesadilla y ahora las cosas no hacen sino empeorar, en un sistema que no conocemos y en el que no tenemos confianza... que da realmente miedo", declaró el padre de Maddie, en una entrevista con un diario dominical.
Los próximos días serán cruciales en la vida de esta familia. Los McCann podrían tener que regresar esta semana a Portugal para declarar ante un fiscal, que puede tomar otras medidas en su contra.
Además, se esperan esta semana los resultados de nuevos análisis de las pruebas recogidas.
Mientras el pueblo de los McCann demuestra señales de impaciencia, ante la invasión de los medios de comunicación, en Portugal, la policía sigue las investigaciones para "encontrar el cuerpo" de la niña.
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