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Burgos dice que ladrones de autos mataron a Maureen Declaró que última vez que vio a su esposa se despidió de ella con un besoCuestiona que Dall’Anese lo indagara solo por una llamada anónima Rónald Moya rmoya@nacion.com El exdefensor público Luis Fernando Burgos dejó entrever ayer que ladrones o desarmadores de autos estarían detrás del asesinato de su esposa, Maureen Hidalgo Mora, hallada muerta en un barranco en Atenas, Alajuela, el 16 de julio del 2006. Burgos dijo que una semana antes de que la asistente judicial desapareciera, ella tenía la intención de vender tres autos viejos de su padre, Miguel Hidalgo, debido a que la familia pasaba una difícil situación económica. Además, su padre ya no podía conducir por haber perdido la vista en un accidente con pólvora. “Maureen me preguntó si yo conocía a algún robacarros; por supuesto que le dije que sí, por mi experiencia como defensor, pero le advertí que esa no era la forma de deshacerse de los vehículos y que, en todo caso, uno de los carros no estaba a nombre del papá y nos meteríamos en un problema legal”, dijo el acusado. Burgos hizo un recuento de las principales actividades que realizó a partir del 11 de julio del 2006 –cuando ella desapareció– para tratar de encontrar a Maureen. “Tenía la sospecha de que los ladrones de carros podrían estar detrás de su desaparición”, dijo. Burgos rechazó las versiones del testigo estadounidense Anthony Calderón y del empresario Guillermo Hütt quienes, por separado, aseguraron al Tribunal que Burgos los buscó para pedirles que lo ayudaran a deshacerse del cuerpo de Maureen. Un beso. El acusado dijo que la última vez que vio con vida a Maureen fue el martes 11 de julio del 2006 a eso de las 8 a. m., cuando se despidió de ella con un beso para irse a su trabajo. Manifestó que se fue para su trabajo en la Oficina de Defensores Públicos del Poder Judicial y ella se quedó en la casa pues estaba incapacitada. Pedido de carro. Burgos agregó que en horas de la tarde de aquel martes trató de comunicarse con su esposa, pero el teléfono celular respondía que estaba fuera del área de cobertura. Declaró que llamó el médico Marco Barrientos para saber si había atendido a Maureen para renovarle una incapacidad, pero le respondió que no. Burgos contó que ese mismo martes en la noche visitó al empresario Ernesto Ruiz para solicitarle un vehículo porque el suyo tenía una falla mecánica, pero Ruiz no se lo concedió. Dijo que su intención era visitar la zona de Los Guido de Desamparados para indagar con ladrones de autos si conocían sobre el paradero de su esposa. El acusado negó que pidiera ayuda al estadounidense Anthony Calderón para botar el cadáver de Maureen, como este lo dijo en una declaración el 26 de julio pasado. “Lo que hice fue pedirle a Calderón, en el bufete del abogado Rodrigo Rosales, que me ayudara a encontrar a Maureen, pero Anthony me pidió mucho dinero solo para comenzar (¢1 millón) y no nos pusimos de acuerdo”. Burgos dijo que le respondió a Calderón que primero encontrara a Maureen y luego le daba el dinero que quisiera. Incluso, afirmó, le ofreció las llaves del carro que conducía, pero no hubo acuerdo. Visita a empresario. El pasado 31 de julio el empresario Guillermo Hütt declaró ante el Tribunal que el jueves 13 de julio del 2006 Luis Fernando Burgos le confesó que había estrangulado a su esposa porque le había sido infiel y le gastaba mucho dinero. Aseguró que Burgos le pidió ayuda para sacar el cuerpo del apartamento y que “fuéramos a tirarlo al Zurquí o al Aguacate”. Sobre la declaración de Hütt, Burgos aceptó que habló con este empresario. Señaló que había defendido a Hütt en una causa relacionada con un supuesto fraude de la compañía Valorinsa. Según Burgos, le pidió a Hütt que le ayudara a localizar a un hombre de apellido Sanabria que podía ser útil para localizar a Maureen. Sanabria, según Burgos, había ayudado a Hütt a conseguir unos testigos durante el lío judicial del caso Valorinsa. Indicó que Hütt se negó a prestar la ayuda y que él (Burgos) se molestó y le gritó : “Con carajos como vos, Maureen va a aparecer con un tiro en el Zurquí”. Cuestiona llamada. Burgos dijo que el fiscal Francisco Dall’Anese lo indagó el 13 de julio del 2006 con base en una llamada anónima que alegó haber recibido en su casa. Luego se supo que la llamada fue de la jueza Elizabeth Tossi ante datos que le dio Guillermo Hütt, según los cuales Burgos estaba involucrado en el homicidio. Burgos cuestionó la indagatoria. “Lo único que tenía Dall’ Anese era una llamada anónima resumida en seis renglones; ni el fiscal de Bribrí ni ningún fiscal en el mundo se atreve a indagar con solo esa prueba y, sin embargo, Francisco me lo hizo a mí”, manifestó. Indicó que la única explicación que encuentra es que en aquel momento Dall’Anese aspiraba a ser magistrado y estaba urgido de resolver el caso. “Yo autoricé el allanamiento de mi apartamento de manera voluntaria, pero no encontraron ni un palillo de dientes que me involucre ni lo van a encontrar nunca porque yo no maté a Maureen”, declaró.
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