 Ban quiere resultados sobre Darfur
(AFP)
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SIRTA, Libia (AFP) -
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llegó el sábado a Libia para entrevistarse con el líder del país, Muamar Kadhafi, y asegurarse de que la conferencia de paz sudanesa sobre Darfur que Trípoli acogerá en octubre "será un éxito".
"Ante todo, queremos asegurarnos de que la reunión de Trípoli será un éxito", explicó a los periodistas Ban antes de aterrizar en Sirta (500 kilómetros al este de Trípoli) procedente de Yamena, la capital de Chad.
"Deseamos que ésta sea la última fase de las negociaciones de paz de Darfur", afirmó Ban, según el cual, el coronel Kadhafi es un actor regional que puede desempeñar un papel fundamental en la resolución del conflicto.
Las Naciones Unidas y las autoridades sudanesas anunciaron el jueves la vuelta a la mesa del gobierno y de los rebeldes de Darfur el 27 de octubre en Libia.
El anuncio sobre el reinicio del proceso de paz para la desangrada provincia occidental de Sudán, fue realizado a la salida de una entrevista del presidente sudanés, Omar al Béchir, con el secretario general de Naciones Unidas.
El gobierno sudanés expresó su "compromiso de contribuir a que estas negociaciones tengan lugar", a cumplir sus "compromisos para llegar a un cese total de las hostilidades" y a la aplicación del acuerdo de paz de Abuja del 2006.
Después, en Chad, el presidente Idriss Déby Itno, expresó su apoyó a Ban y le ofreció organizar una cita en Yamena para los jefes rebeldes de Darfur previa a la conferencia de Trípoli.
Según el Déby Itno, esa reunión --sin fecha precisada-- serviría para que las múltiples facciones rebeldes "perfilen" su posición.
El acuerdo de Abuja se alcanzó entre el gobierno de Jartum y una sola facción rebelde.
Recientemente, a comienzos de agosto, ocho grupos unificaron posiciones en Arusha (Tanzania) y presentaron unas reivindicaciones comunes con miras a las negociaciones de paz. No obstante, dos importantes jefes rebeldes tampoco participaron en esta reunión.
Desde que estalló el conflicto en febrero del 2003, murieron más de 200.000 personas y al menos dos millones huyeron de las violencias casi diarias. Jartum sólo reconoce 9.000 muertos.
Los rebeldes empuñaron las armas pues consideran que su región estaba marginada política y económicamente.
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