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Ciencia & Tecnología Se hicieron pruebas a 105 niños, 106 chimpancés y 32 orangutanes Alejandra Vargas M. alevargas@nacion.com Incluso los niños de dos años tienen una mayor habilidad para imitar las acciones que observan que sus parientes evolutivos más cercanos: los chimpancés y los orangutanes, hasta cuando estos son animales adultos. Así lo confirmó un estudio científico realizado por expertos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania y publicado ayer por la revista Science. A pesar de que los niños pequeños no tienen tan buenas destrezas motoras como los chimpancés ni son tan buenos para sumar pequeñas cifras como los simios, los niños pueden superar rápidamente esas deficiencias a través del aprendizaje por imitación. Según los científicos, la capacidad humana de imitar –desde que somos muy niños– favorece nuestra habilidad para aprender. Esto es precisamente lo que nos diferencia de los simios tanto en nuestras habilidades físicas como en nuestras habilidades sociales. “Pensamos que el desarrollo cognitivo de los niños de dos años en el ámbito físico continúa siendo similar al del ancestro común de los humanos y los chimpancés de hace seis millones de años (...), pero su conocimiento social ya ha avanzado ”, dijo la experta Esther Herrmann. Antes se pensaba que la explicación estaba en el tamaño del cerebro pues el de los humanos es tres veces mayor que el de los otros primates. ‘Monadas’ para todos. Para llegar a esta conclusión los expertos europeos realizaron una serie de pruebas cognitivas –de entre tres y cinco horas de duración cada una– a 105 niños de dos años, 106 chimpancés y 32 orangutanes durante dos semanas. “Usar estas pruebas múltiples nos permite destacar dónde están las similitudes y dónde están las diferencias”, dijo el investigador Josep Call. En una prueba de aprendizaje social, un investigador enseñó a niños y monos cómo abrir un tubo de plástico que tenía dentro algún dulce o un juguete. Mientras los niños observaban e imitaban la solución, los monos, en cambio, intentaron abrirlo con sus dientes o aplastándolo. Otros experimentos evaluaron la capacidad de niños y simios para interpretar la comunicación no verbal o de gestos. Los científicos escondieron un objeto debajo de una serie de vasos y lo señalaron con la mano. Los niños reconocieron esa señal e inmediatamente hallaron el juguete escondido bajo el vaso, pero los chimpancés no pudieron. En el empleo de herramientas, los chimpancés y orangutanes fueron igual de buenos o mejores que los niños. Una rama era suficiente para que los monos lograran alcanzar un alimento que estaba lejos. Sin embargo, los niños no pudieron obtener juguetes o alimentos que no estaban a su alcance.
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