 El Papa y el principal rabino de Austria Paul Cheim Eisenberg (D)
(AFP)
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VIENA (AFP) -
El Papa Benedicto XVI condenó este viernes el aborto y pidió a Europa que no reniegue de sus raíces cristianas, en su primer día de peregrinación por Austria, en el que también rindió homenaje a las víctimas del Holocausto.
Ante un auditorio abarrotado por autoridades locales y el cuerpo diplomático en Viena, primera etapa de un viaje de tres días, el Pontífice alzó la voz contra el aborto, por ser contrario, según él, a los derechos humanos, contra la eutanasia y contra una globalización desenfrenada.
"El derecho humano fundamental, la presuposición para todos los otros derechos, es el derecho a la vida (...) Como consecuencia, el aborto no puede ser un derecho humano, es lo contrario", declaró con voz ronca.
En el lujoso marco del palacio imperial de Hofburg, donde se reunió con el presidente Heinz Fischer, el Papa ha podido deleitarse con las composiciones interpretadas por un cuarteto antes de entrar de lleno en un discurso de marcado carácter político y europeísta.
Como ya se preveía, aprovechó que se encontraba en el corazón de Europa, en un país que ha sufrido una sangría de fieles en las últimas décadas, para arremeter contra la secularización europea.
"Europa no puede y no debe renegar de sus raíces cristianas", que constituyen "un componente dinámico de nuestra civilización para avanzar en el tercer milenio", afirmó.
Una Europa, que en su opinión, debería esmerarse en cultivar "su capacidad de autocrítica", reconocer sus errores, y desempeñar un papel más activo en la escena internacional.
El Papa mencionó los "terribles errores" que sufrió Europa en el pasado y, sigue sufriendo hoy en día, con la "degeneración de la tolerancia en indiferencia privada de referencias a valores permanentes".
De paso llamó a los políticos a poner coto a la globalización para que no se haga a expensas de los países pobres, ni de las generaciones futuras.
En el ámbito social embistió contra la eutanasia, a la que se refirió con el término de "ayuda activa a morir", que, según dijo, le preocupa mucho por sus posibles derivas.
La lluvia acompañó al Papa en su primer día de peregrinación por Austria, donde dice sentirse como "en casa".
Un día que ha estado cargado de instantes emotivos, como cuando, con las manos entrelazadas, y acompañado por el rabino Paul Chaim Eisenberg, rindió tributo a todos aquéllos que sufrieron los crímenes del régimen nazi con una oración silenciosa ante el Memorial de la Plaza de los Judíos (Judenplatz).
"Es el momento de expresar nuestra tristeza, nuestro arrepentimiento y nuestra amistad a los judíos", había comentado.
Durante su Pontificado, iniciado en abril de 2005, el Papa alemán ya había recordado este capítulo negro de la Historia en el campo de concentración de Auschwitz, en mayo de 2006, al concluir una visita a Polonia.
Momentos antes había rendido culto a María ante la Mariensaule (Columna de la Virgen) de Viena, la víspera de su peregrinación al santuario de Mariazell, a unos 100 km, con ocasión del 850 aniversario de su fundación.
Por la noche, Mariazell ya tenía todo preparado para darle la bienvenida en su santuario, donde se espera la afluencia de al menos 33.000 peregrinos.
El Papa adelantó que será un peregrino más en "compañía de peregrinos de nuestros tiempos".
Su viaje a Austria, inspirado en el lema "Mirar a Cristo", ha movilizado un dispositivo de seguridad en el que participan unos 2.200 efectivos.
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