 Mesa de votación cerca de Rabat
(AFP)
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RABAT (AFP) -
La abstención marcó este viernes un récord histórico en las elecciones legislativas marroquíes con una tasa de participaicón esperada de sólo 41%, lo que constituye un revés importante para las autoridades y para toda la clase política.
"A las 18H00, a una hora del cierre de las urnas, el porcentaje de participación había alcanzado el 34% y según el ritmo registrado durante la jornada esperamos que la tasa de participación al cierre de las oficinas de voto alcanzará el 41%, lo que quiere decir que 6,4 milloens de marroquíes habrán votado contra 7,5 millones en 2002", declaró el ministro de Interior, Chakib Benmusa.
Esta es la tasa de participación más baja de la historia de Marruecos, donde el desinterés ha ido creciendo a lo largo de las elecciones. En 1984, el porcentaje de participación fue oficialmente de 67,43%.
"Esperamos que la tasa de participación definitiva no esté a la altura de nuestras ambiciones", declaró el ministro.
"El desafío consiste hoy en reflexionar sobre el mejor modo de movilizar a los electores para que den su apoyo a la acción política", agregó.
Los electores marroquíes votaron para elegir a los 325 miembros de la Cámara de Representantes, en unos comicios en los que los islamistas mostraban grandes ambiciones de victoria.
Las oficinas de voto, que habían abierto sus puertas a las 08H00 (locales y GMT), cerraron las 19H00, informó la agencia marroquí Map. No se señaló ningún incidente destacado.
Los resultados del islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), que parte como favorito, era el otro de los interrogantes de estas elecciones, las segundas que se celebran bajo el reinado del rey Mohammed VI desde su llegada al trono, en julio de 1999.
El PJD confiaba en ser el más votado de los 33 partidos políticos que se presentan, pero la sorpresa podría venir de las zonas rurales, donde el Movimiento Popular (MP, centro-derecha), fusión de tres antiguas formaciones, cuenta con gran apoyo, principalmente en las regiones de habla bereber.
Tres partidos de extrema-izquierda formaron coalición para intentar mejorar sus resultados electorales. El lema de su campaña fue "la alianza de la izquierda" y estaba centrada en la necesidad de una reforma urgente de la actual Constitución, juzgada "antidemocrática".
Por primera vez observadores internacionales supervisan unas elecciones legislativas en el país, que serán también vigiladas por una red asociativa marroquí compuesta por 800 ONG.
Al Adala wa Attanmia, periódico del PJD, deseó que la votación se desarrollase con transparencia "para que, en el futuro, no se necesite recurrir a observadores extranjeros". "Su presencia entre nosotros demuestra la incapacidad de los participantes para asegurar la rectitud del proceso electoral", añadió.
La elección desarrolló por sufragio directo a la proporcional. Los votantes eligen 295 diputados en 95 circunscripciones y otros 30 diputados en una "lista nacional" separada con el fin de asegurar una cuota de representación femenina.
Las formaciones políticas participantes se dividen en tres grandes tendencias: los islamistas, entre los que se encuentra el PJD, los partidos de la actual coalición gubernamental y la izquierda no oficialista.
El próximo domingo serán anunciados los resultados del escrutinio. El nombramiento del primer ministro es competencia exclusiva del Rey, sin obligación de respetar los resultados de los comicios. El que sea nombrado por el Rey deberá entablar negociaciones con los partidos más votados para formar una coalición de gobierno.
El sistema proporcional en vigor no permite a ninguna formación gobernar con mayoría absoluta.
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