 Papa Benedicto XVI y presidente israelí Shimon Peres (D)
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VIENA (AFP) -
Austria se prepara a acoger el viernes al Papa Benedicto XVI, un peregrino con el propósito de infundir ánimo a su Iglesia en un viaje en el que ha hecho un hueco para rememorar a las víctimas del Holocausto.
Bajo un cielo de color gris ceniza, este jueves por la tarde se daban los últimos toques en Viena para recibir al Papa alemán, en su primera visita oficial a un país que habla su mismo idioma.
Su visita girará en torno al 850 aniversario de la fundación del santuario mariano de Mariazell, al sur de Viena, al que acudirá el sábado, festividad de la Natividad de la Virgen.
Pese al carácter apostólico del viaje, el Papa no desperdiciará la ocasión de recordar a aquéllos que padecieron la barbarie nazi en un homenaje ante el monumento por las víctimas del Holocausto en la Plaza de los Judíos (Judenplatz).
La oración silenciosa del Santo Padre, junto con el rabino Chaim Eisenberg, "dirá más que muchas palabras", afirmó el jueves el cardenal Christoph Schonborn, arzobispo de Viena, en una conferencia de prensa.
Además, protegido por el habitual dispositivo de seguridad, que movilizará a más de 2.000 policías, el Santo Padre aprovechará su paso por tierras austríacas para mantener encuentros con el cuerpo diplomático y las autoridades.
En el país donde pasó muchas veces sus vacaciones, el Papa alemán encontrará una iglesia desgastada por varios escándalos sexuales y los efectos de la secularización, que han reducido a un 67% el índice de católicos frente al 92% de principios del siglo XX, según los datos oficiales.
El caso de Austria, uno de los tradicionales feudos católicos en Europa central, es representativo. En lo que respecta al descenso del número de católicos practicantes, "estamos todos en el mismo barco europeo", comentó Schonborn.
Un pretexto que permitirá a Benedicto XVI transmitir un mensaje a todo el Viejo Continente. Ya lo adelantó el Vaticano: hablará de Europa y de su papel en el mundo.
Un lema guiará la visita, "Mirar a Cristo", que retoma el contenido de un libro escrito por el Papa cuando aún era el cardenal Ratzinger y enlaza directamente con uno de sus temas preferidos: las raíces cristianas de Europa en un mundo secularizado.
En la Iglesia austríaca, abrumada por sus problemas internos, los sectores más progresistas dijeron en los últimos días que habrían preferido abordar otras cuestiones espinosas, como el celibato obligatorio o el papel de los laicos.
Pero tanto los obispos austríacos como los sectores más conservadores insisten en que esos temas deben ser examinados, por su extrema complejidad, en foros representativos.
Schonborn, presidente de la Conferencia Episcopal austríaca, reconoció la existencia de esas voces críticas, pero repitió que no era el momento oportuno para examinarlas.
"Como antiguo alumno de Josef Ratzinger, a quien conozco bien, desde hace 35 años", puedo decir que su fuerza proviene de su confianza en la razón y que, además, "tiene un gran corazón".
El protagonismo del Sumo Pontífice podría quedar deslucido por la tercera Asamblea Ecuménica Europea, que se celebra del 4 al 9 de septiembre en la ciudad de Sibiu (en el centro de Rumanía).
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