 Bush posa con marines estadounidenses
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WASHINGTON (AFP) -
Las fuerzas armadas iraquíes serán incapaces de asumir por sí solas las tareas de combate y seguridad durante un plazo de 18 meses y la fuerza policial local debe ser disuelta, según el más reciente informe estadounidense sobre la situación militar en Irak, difundido el jueves.
Una comisión independiente de 20 miembros encabezada por el ex comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa, James Jones, concluyó que el ejército local "será incapaz de cumplir con sus responsabilidades de seguridad esenciales independientemente durante los próximos 12 a 18 meses".
El informe encargado por una comisión del Congreso hizo una pésima evaluación de la Policía iraquí la que, dijo, está acosada por el sectarismo y cuenta con un ministro del Interior que es ministro "sólo en los papeles". Además, afirmó sin rodeos, que la fuerza policial "no es viable en su forma actual".
"La evidencia indica que las fuerzas de seguridad iraquíes no serán capaces de garantizar la seguridad de sus fronteras contra amenazas militares convencionales a corto plazo", continúa el documento.
Según la investigación, las unidades militares iraquíes son "severamente deficientes en su capacidad de apoyo y servicio de combate". El informe agregó que las fuerzas iraquíes han progresado de manera "irregular" y deberían demostrar progresos mayores.
El gobierno de Estados Unidos ha convertido el entrenamiento y preparación de las fuerzas iraquíes en un objetivo clave de su campaña en Irak, y considera que podrá retirarse de ese territorio una vez que el ejército local sea capaz de garantizar la seguridad.
El líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, indicó que el informe Jones se suma a una larga documentación que comprueba que la estrategia de aumento de tropas propiciada por el gobierno de George W. Bush en Irak no está funcionando.
"Es desalentador que el presidente siga afirmando tercamente que su política está funcionando aunque los últimos informes describan como las fuerzas de seguridad se enfocan más en fomentar una guerra civil que en impedirla", afirmó.
El clamor interno para que las tropas estadounidenses se retiren de Irak ha crecido, a sólo una semana de que el general David Petraeus -comandante de las tropas en Irak- y el embajador norteamericano en Bagdad Ryan Crocker, se presenten ante el Congreso para evaluar la estrategia militar.
La comisión concluyó, además, que la Policía iraquí, con sus 26.000 efectivos, necesita una purga de oficiales corruptos y militantes chiitas sospechosos de complicidad en la violencia sectaria, y que debe ser reorganizada para crear una organización más pequeña y de elite.
"La Policía iraquí es incapaz hoy de proveer seguridad a un nivel suficiente que proteja a los barrios iraquíes de los insurgentes y la violencia sectaria", indicó el informe.
"El sectarismo en sus unidades mina su habilidad de proporcionar seguridad; la fuerza no es viable en su forma actual. La Policía Nacional debería ser disuelta y reorganizada", agregó.
Al respecto, el miércoles un vocero del Pentágono, Geoff Morrell, declaró que no creía "necesario disolver la fuerza nacional de Policía", aunque reconoció los problemas mencionados en el informe Jones.
"Reconocemos que ha habido problemas de sectarismo entre la fuerza nacional de Policía", indicó. Pero explicó que la estrategia del Pentágono era reformar la Policía sin llegar a disolverla.
Según la comisión investigadora, el principal problema de la fuerza policial es el propio ministerio que la controla.
"El ministerio del Interior es un ministerio sólo en los papeles", indicó, criticando su "liderazgo inefectivo".
"El sectarismo y la corrupción son omnipresentes en el ministerio del Interior y paralizan la habilidad del ministerio para lograr su misión y proporcionar seguridad a sus ciudadanos", concluyó.
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