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MANAGUA (AFP) -
El poderoso huracán Felix arrasó el martes la costa norte de Nicaragua, con un saldo provisorio de 4 muertos y miles de damnificados, provocando un diluvio y amenazando con graves inundaciones a este país y Honduras, una región devastada por el ciclón Mitch hace casi 10 años.
Los mayores daños materiales se registraron en Puerto Cabezas, principal ciudad del Caribe norte de Nicaragua con 40.000 habitantes, donde el huracán arrasó viviendas de madera y árboles que fueron desprendidos de raíz de la tierra, según imágenes llegadas de la zona del desastre.
"Puerto Cabezas está destruida, hay viviendas, iglesias, árboles y postes de energía eléctrica caídos por todas partes, no hay luz, ni agua, la gente perdió lo poco que tenía", dijo a la AFP el gobernador de la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), Reinaldo Francis.
El ciclón impactó la zona acompañado de fortísimas lluvias y vientos que llegaron hasta los 260 km/h. En esas empobrecidas áreas, unos 500 km al noreste de la capital, viven 200.000 personas en condiciones de extrema pobreza.
El paso de Felix sobre la región nororiental de Nicaragua dejó al menos una niña y tres adultos muertos, 5.000 viviendas destruídas y 38.000 damnificados según reportes del Ministerio de Salud y de organismos locales.
"La situación es grave, gracias a Dios el número de víctimas no tuvo las magnitudes que se presentaron cuando el huracán Mitch" en 1998, que dejo cerca de 3.000 muertos sólo en Nicaragua, afirmó el presidente Daniel Ortega, en rueda de prensa en Managua al informar sobre los primeros balances.
Además de Puerto Cabezas, cuya infraestructura según Defensa Civil quedó 90% destruida, se reportaron enormes daños materiales en las comunidades costeras de Sandy Bay y Bismona. Desafiando las órdenes de evacuación, muchos habitantes se resguardaron en frágiles viviendas de madera, que fueron arrasadas.
Tras ingresar en tierra firme los vientos de Felix perdieron progresivamente intensidad, pero las fuertes lluvias y los riesgos de inundación inquietaban a las autoridades de los dos países.
El Centro Nacional de Huracanes de Miami indicó que Felix puede generar "de 8 a 12 pulgadas (entre 200 y 300 milímetros) de lluvia", que podrían causar "inundaciones repentinas y deslizamientos de lodo".
En Honduras, la capital Tegucigalpa y media docena de departamentos se mantenían en alerta roja, en una situación de emergencia que registraba 18.000 evacuados y 9.000 albergados en todo el territorio nacional.
En Tegucigalpa la población se lanzó sobre tiendas y supermercados para abastecerse de comida, agua y combustibles, por temor a que deslaves y crecidas de ríos corten las carreteras de acceso y que la ciudad se quede desbastecida por días, como ocurrió durante el huracán Mitch.
El presidente Manuel Zelaya indicó sin embargo que las agrestes elevaciones montañosas del este de Honduras estaban "desactivando" la violencia de Felix.
"Tenemos la esperanza que el huracán ya no va a crecer, que tiende a degradarse porque las barreras naturales de los bosques que tienen Honduras y Nicaragua, lo están desactivando prácticamente", afirmó en rueda de prensa.
Desde San Salvador el presidente Elías Saca declaró alerta naranja en todo el país. "Ante esta situación que vamos a experimentar en el país estamos decretando alerta naranja en todo el país", dijo.
Lo mismo sucedió en Guatemala, donde la alerta naranja que regía desde la noche del lunes fue extendida al resto del territorio.
Felix permanecería sobre Guatemala unas 48 horas y las lluvias podrían afectar principalmente el centro y el norte del país, dirigiéndose luego al Golfo de Tehuantepec (México).
Por otro lado en la costa mexicana del Pacífico el huracán Henriette impactó con vientos de 120 km/h las costas de la península de Baja California y provocó pequeñas inundaciones en la ciudad de La Paz y cortes de carretera por los desbordes de los ríos.
Al menos 21.000 personas quedaron sin luz y agua en cuatro ciudades, incluida la capital del estado de Baja California Sur, La Paz, y la zona turística de La Rivera.
El municipio de Los Cabos, donde permanecían 6.000 turistas tras la evacuación de otros 3.000 mil el lunes, quedó prácticamente incomunicado por los cortes carreteros y el cierre del puerto y el aeropuerto internacional.
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