 Dominique Strauss-Kahn
(AFP)
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BUENOS AIRES (AFP) -
Dominique Strauss-Kahn, el candidato francés a dirigir el Fondo Monetario Internacional (FMI), reconoció el lunes en Buenos Aires el resentimiento de los argentinos con la institución por las políticas que recomendó aplicar en los años 90, dijo una fuente gubernamental a la AFP.
El ex ministro de Finanzas socialista reconoció las fallas del FMI durante una reunión con el ministro de Economía de Argentina, Miguel Peirano, con la que abrió su agenda de visita en Buenos Aires, que concluye el martes.
Strauss-Kahn señaló que las políticas del FMI generaron distorsiones en la economía de Argentina, y las calificó como inconsistentes e inequitativas por haberse sustentado más en razones ideológicas o intereses específicos que en análisis técnicos de los fundamentos de la economía, indicó la misma fuente.
El presidente argentino, Néstor Kirchner, muy crítico del organismo multilateral de crédito, tenía previsto recibir en las próximas horas a Strauss-Kahn en la Casa Rosada (sede del Gobierno).
Ante Peirano, el candidato de la Unión Europea a la dirección del FMI, reiteró sus intenciones de reformar la entidad para fortalecer la voz de los países emergentes y de las naciones pobres, que hoy tienen escaso peso en sus decisiones.
Strauss-Kahn, de 58 años, elogió además el crecimiento de la economía argentina, al que calificó como muy impresionante, de acuerdo a la fuente consultada.
El Producto Interno Bruto (PIB) argentino acumula un crecimiento de casi 45% desde 2003, tras el derrumbe de 10,9% durante la gran crisis.
En la sede de Economía, el ex ministro socialista escuchó cuestionamientos al comportamiento del FMI con Argentina y a su apoyo irrestricto a las políticas de corte neoliberal aplicadas en el país en los años 90.
Peirano recordó la negativa del Fondo a dar apoyo a Argentina cuando las autoridades de este país, le pidieron auxilio financiero para salir de la peor crisis económica, pero también política e institucional, que se instaló en el país a finales de 2001, indicó la fuente.
El presidente Kirchner suele cuestionar públicamente las políticas de ajuste aplicadas por el Fondo, a las que responsabiliza en parte por esa crisis que sumergió en la pobreza a casi dos tercios de los argentinos.
Uno de los mayores problemas que enfrentó Kirchner al asumir en mayo de 2003, fue el de la deuda pública, que enfrentó poniendo en marcha un plan de refinanciación con fuerte quita del endeudamiento.
En ese marco, ordenó en enero de 2006 la cancelación anticipada del total de las obligaciones por 9.500 millones de dólares que el país mantenía con el FMI, y desde entonces, insistió en que no habría nuevas solicitudes de crédito.
De esa forma, Argentina se libró del monitoreo regular de la marcha de la economía y la presión externa en la toma de decisiones.
Pero el mandatario aspira a terminar su mandato en diciembre habiendo pagado la deuda de unos 6.500 millones de dólares que tiene Argentina con el Club de París, entidad que viene condicionando la renegociación del débito a la participación del FMI.
El Club de París está integrado por naciones europeas, Estados Unidos y Japón.
Del encuentro con Peirano, participaron funcionarios del área económica de Buenos Aires y París, el embajador argentino en Francia, Eric Calcagno, su par en Buenos Aires, Frederic Baleine du Laurens, y una traductora.
Luego de esa reunión, el ex ministro francés mantuvo un encuentro con el presidente del Banco Central, Martín Redrado, y compartió un almuerzo con titulares de Bancos Centrales de países de la región.
Strauss-Kahn concluía su visita al país el martes, con un almuerzo en la Embajada francesa, del que participará el canciller argentino Jorge Taiana, indicó una fuente diplomática a la AFP.
Strauss-Kahn, que ya visitó Brasil, Bolivia, Chile y México, aparece como favorito para dirigir el Fondo ante su único rival, el checo Josef Tosovsky, director del Instituto para la Estabilidad Financiera del Banco de Acuerdos Internacionales, propuesto por Rusia.
El proceso de selección del nuevo jefe del FMI puede durar varias semanas.
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