Costa Rica, Viernes 26 de octubre de 2007

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Casa Blanca niega que vaya a tomar con Irán el mismo camino que en Iraq

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Washington (AFP). La Casa Blanca rechazó de plano este viernes que se encamine a una guerra con Irán como ocurrió con el Irak bajo el gobierno de Saddam Hussein, a pesar de que continúa reservándose la posibilidad de recurrir a la fuerza, eventualidad a la que "espera" no tener que llegar.

"No creo que haya que establecer ningún paralelismo" entre la conducta actual del gobierno estadounidense y la que condujo a la invasión de Irak en 2003, dijo el portavoz presidencial Tony Fratto.

La administración de Bush está "totalmente decidida" a emplear la diplomacia para que la República Islámica suspenda sus actividades nucleares más sensibles, aseguró.

Sin embargo, Fratto repitió el principio del presidente George W. Bush de "no descartar ninguna opción" y de ningún modo excluyó que las tensiones condujeran a un enfrentamiento militar: "realmente esperamos que éste no sea el caso. Lo que esperamos es que una solución diplomática conduzca a negociaciones".

El aparente endurecimiento del gobierno norteamericano respecto al régimen islámico, las nuevas sanciones anunciadas el jueves y la desafiante actitud de Teherán han reavivado el recuerdo de los meses que precedieron a la guerra en Irak.

También contribuyeron a que el precio del petróleo rompa un nuevo récord, por encima de los 92 dólares en Nueva York. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino aseguró que la falta no la comete Estados Unidos sino Irán y su obstinación nuclear.

Bush acaba de agitar el fantasma de una Tercera Guerra Mundial si Irán se dota de un arma atómica. Su vicepresidente, Dick Cheney, amenazó con "graves consecuencias" si ello ocurría.

Ese mismo lenguaje recuerda "la retórica belicista que precedió la invasión a Irak", sostuvo el senador demócrata Robert Byrd.

El flamante dirigente iraní encargado del problema nuclear, Saïd Jalili, aseguró por su parte que las sanciones estadounidenses no tendrían "efecto alguno" en la política del régimen.

Estados Unidos acusa a Irán de intentar obtener una bomba atómica bajo la cobertura de programas nucleares de carácter civil.

Irán proclama que sus actividades nucleares son puramente pacíficas. Desafía desde hace meses a las presiones estadounidenses e internacionales y continúa enriqueciendo uranio a pesar de las sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero con las múltiples fuentes de tensión bilateral y el riesgo de que las nuevas sanciones internacionales no sean tan estrictas como ellos quisieran, los estadounidenses decidieron estrechar unilateralmente el cerco.

Para cerrar los canales de financiamiento del régimen islámico, Washington anunció el jueves la inclusión de los Guardianes de la Revolución en la lista negra del Tesoro por su contribución a la proliferación de armas de destrucción masiva.

Otro tanto hizo con una unidad de élite del Ejército iraní, la fuerza Al-Quds, acusada de apoyar el terrorismo.

Según Washington, el régimen iraní se dedica a trabajar para conseguir un arma nuclear y la destrucción de Israel, apoya a los que combaten a los soldados estadounidenses en el vecino Irak, ayuda a los talibanes en Afganistán y a las organizaciones consideradas terroristas y contribuye a la desestabilización del gobierno libanés.

Sin embargo, los esfuerzos estadounidenses en el Consejo de Seguridad corren el riesgo de naufragar ante las resistencias rusas y chinas.

En plena crispación entre Moscú y Washington, el presidente ruso, Vladimir Putin, para quien no existe ninguna prueba de que Irán esté intentando hacerse con la bomba, se opuso el jueves a todo lo que pueda "envenenar" la situación iraní: sanciones o amenaza de operaciones militares.

En la Casa Blanca, Fratto aseguró que los rusos apoyaban la idea de una nueva resolución del Consejo de Seguridad, pero no habló de un apoyo ruso a nuevas sanciones.

Mientras tanto el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció este viernes que las seis grandes potencias implicadas en conversaciones sobre el programa nuclear iraní (Alemania, China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) se reunirán a principios de noviembre en Europa para analizar un eventual reforzamiento de las sanciones contra Teherán.

Al igual que Rusia, China ha rechazado incrementar las medidas contra Irán con el argumento de que complican aún más la situación y no contribuyen a una resolución pacífica de la crisis.

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