|
Enrique Gomáriz Moraga |
Con la mayoría democratica
Fundación Género y sociedad
Como sucedió con ocasión del ajustado resultado en las pasadas elecciones presidenciales, la victoria del SÍ por poca diferencia en el pasado referendo, está dando lugar a interpretaciones que considero desenfocadas. Parece conveniente, por tanto, ofrecer de nuevo una mirada distinta, tal vez menos encerrada en los límites del foro nacional.
En primer lugar, considero errónea la sugerencia interesada que se hace de que gobernar con el 33% del electorado resta legitimidad al gobierno; más aún cuando se hace aparecer como desde una perspectiva especializada. En realidad, si se pasara de la mercadotecnia a la sociología electoral comparada se reconocería que, en las democracias consolidadas, lo que se denomina la “abstención técnica”, es decir, la abstención que se repite con alta frecuencia, oscila entre un tercio y un cuarto del padrón electoral. Es decir, es bastante normal que las contiendas electorales se resuelvan al interior de los dos tercios que efectivamente participan. También es conocido que se considera regular el hecho de que la abstención aumente en los referendos respecto de las elecciones generales. En breve, en un referéndum con un 40% de abstención, algo nada extraordinario, que se gane por un 3% de diferencia constituye mayoría suficiente en cualquier democracia que funcione.
Lectura de sondeos . Por otra parte, tampoco es acertada esa idea de que nada se movió bajo el sol desde las pasadas elecciones en cuanto a las posiciones sobre el TLC, a excepción del interés de las compañías encuestadoras. Sin necesidad de disparar contra el pianista (las encuestadoras), hay que admitir que las lecturas de los sondeos dejaron mucho que desear. De hecho, cuando en agosto la diferencia a favor del SÍ era de 20 puntos, escribí que eso quería decir muy poco con un 50% de encuestados que no sabían o no querían decir cómo iban a votar. Mi tesis del voto oculto volvió a ponerse a prueba y funcionó. Ello me permitió argumentar que una victoria apretada del SÍ seguía siendo lo más probable, pese a que las encuestas indicaban la victoria del NO tras la explosión mediática del desafortunado memorando. Sostuve que esa circunstancia había destapado todo el voto posible del NO y agazapado mas aun el del SÍ, que solo surgiría el día de los comicios. Creo que algo como esto sucedió efectivamente.
Pero, si bien es cierto que la mayor probabilidad de una victoria ajustada del SÍ se mantuvo en el tiempo, es falso que el escenario electoral no se moviera. Por ejemplo, si en las elecciones presidenciales Óscar Arias perdía ligeramente en el Valle Central y ganaba las elecciones por el apoyo recibido en las provincias periféricas, con el referéndum sucedió bastante al contrario. Este hecho muestra que el voto a favor del SÍ tuvo finalmente un apoyo de sectores urbanos y de un nivel educativo superior al promedio. Es decir, al final se produjo una alta proporción de voto meditado. Nada que ver con esa idea de que la emisión del voto fue algo muy aproximativo (una suerte de mezcla de audacia y prudencia, como dijo otro analista), sino que la mayoría eligió reflexivamente avanzar en el libre comercio y en el proceso político en marcha.
Otros análisis han preferido sugerir algo distinto: que el referendo es un tema diferenciado, un punto y aparte, cuyo resultado apretado obliga a cambiar por completo el rumbo del mencionado proceso. ¿En que dirección? La mayoría de esos análisis se orienta hacia la búsqueda de un gran dialogo nacional, algo que repite el mismo discurso emitido tras las pasadas elecciones. Incluso un columnista que ahora quiere distanciarse de una versión grosera de ese discurso, acaba proponiendo una estrategia de zíper que, al final, resulta mas o menos lo mismo: habría que lanzar una o dos leyes de un lado y otras tantas del otro. Es decir, el Gobierno electo debería olvidarse de su programa electoral y hacer un sancocho con su programa y lo que se le ocurra a la oposición.
Craso error. Es una simple evidencia que la ratificación del TLC estuvo entre las promesas electorales de Óscar Arias y, así, el resultado del referendo no es sino la confirmación del acuerdo mayoritario en torno a ese tema. En otras palabras, el referendo se inscribe en un proceso marcado por un proyecto político, que parte de un programa de gobierno que es promesa a la ciudadanía. Es decir, la oposición no debería en ningún momento creer que puede cogobernar el país (dos leyes tuyas, dos leyes mías), porque el resultado del referendo es un apoyo legítimo obtenido por un gobierno inapelablemente legítimo.
Desde luego, lo anterior es perfectamente compatible con una percepción correcta de la magnitud del voto expresado contra el TLC y, por tanto, con la necesidad de tender puentes y, en general, desarrollar una política de mano tendida para concretar acuerdos. No hay duda de que, sobre todo frente al PAC, es necesario que el Gobierno tenga mucha más cintura política y viceversa. Pero sin olvidar quién es quién y que el Gobierno debe hacer compatible los acuerdos con la oposición con las promesas hechas a la ciudadanía, pues olvidarse de ellas sería romper las reglas del juego democrático.
Dunkerque . Claro, siempre es posible jugar a la distinción que hace un conocido líder de la oposición entre lo legal y lo legítimo. Se acepta lo primero, pero no lo segundo. Antes las elecciones y ahora el referendo son ganados por el liberacionismo moderno, de acuerdo, pero de forma ilegítima. Para alguien cuyas meteduras de pata ensuciaron el proceso y contribuyeron a la derrota del NO, reclamar limpieza procesal, parece un poco exagerado. No parece importar demasiado, porque las derrotas por poco son casi victorias. Así, se sostiene que este referendo podría ser como la derrota gloriosa de Dunkerque en 1940 que, supuestamente, habría preparado la victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial. Quizás habría que recordar que la historia muestra que Dunkerque fue escenario de distintas batallas. La primera fue la que ganaron por poco los Países Bajos al Imperio español. De hecho, esa batalla, también llamada de las Dunas, fue considerada un empate (al final Dunkerque siguió bajo manos españolas). Pero lo interesante es que, con frecuentes victorias por muy poco, los holandeses ganaron su guerra de independencia.
Quién sabe si ese no será el verdadero Dunkerque de esta disputa política y, al final, podrá demostrarse que es posible avanzar en el libre comercio y lograr, entre todos, que sus ventajas beneficien al conjunto de los costarricenses. Porque no hay duda de que eso es lo que está indicando el resultado de este referendo. Desde luego, siempre será posible intentar dos malas jugadas. La primera, consistente en intentar un uso del TLC que aumente la desigualdad social; y la segunda, obstaculizar de tal forma el uso del TLC que al final se logre la profecía autocumplida de que resulte enteramente negativo. Sería una lastima, por varias razones. Ante todo porque, en cualquiera de las dos opciones, quien resulta perdedor es todo el país. Pero también porque Costa Rica perdería la oportunidad histórica de ser de nuevo un pequeño país que le demuestra al mundo cómo sí es posible gobernar la globalización.
EN VELAJULIO RODRÍGUEZ |
EN GUARDIAJORGE GUARDIA |
AL GRANOEDGAR ESPINOZA |
OJO CRÍTICORODOLFO CERDAS |
ENFOQUEJORGE VARGAS |
POLÍGONOFERNANDO DURÁN |
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |
||||