Costa Rica, Sábado 20 de octubre de 2007

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores
Nacion.com

Édgar Espinoza | eespinoza@nacion.com

AL Grano

El gran error humano es haber sido inteligentes. Esto lo sospechaba yo desde hace tiempo no precisamente por inteligente sino por malicioso, pero ahora ya no me cabe la menor duda. Lo confirmé hace poco por la prensa al enterarme de que estamos biológicamente configurados para hacer el amor más de dos docenas de veces al día (que sean 30, para redondear).

¡Ya sé, estimables damas, que lo importante aquí no es la frecuencia, sino la sustancia! Pero ante ese aserto científico, corroborado seguramente tras muchas semanas de pruebas en laboratorios-cama con parejas “Fornicando por un supuesto”, a uno no le queda más que concluir, con cierta desazón, que en el caso de la especie humana, la inteligencia, más que un privilegio que nos distingue de las demás, es una disfunción natural.

Cuando miro en derredor de mí la implacable agresión nuestra al planeta y, por ende, a nosotros mismos en vez de estar empunchados haciendo el amor, si no 30 veces al día, por lo menos unas “cuatrito”, pienso en nuestra célebre inteligencia más como una peste que como un don natural para dignificar y magnificar la creación.

La vida es sueño, diría Calderón de la Barca. Y yo, que sexo. En principio, lo único que le interesa a la vida es ser, reproducirse. Por eso las 30 veces por día en el caso nuestro, las 80 en el de los leones y las 400 en el de las ratas silvestres. Ignoro si la vida tendrá a largo plazo otros planes extras, como volverse eterna, pero sea lo que sea, se apuntó mal con nosotros los humanoides, portadores naturales de su propia extinción.

Y debe de ser cierto porque, a falta de 30 veces por día, con cuatro diarias quedamos devastados en la cama mientras ellas, contabilizando con ansias las 26 que todavía les debemos, se levantan todas solícitas a la cocina a prepararnos una sopita de gallina calva como reconstituyentein extremis para que no se nos espante el ímpetu.

Por eso el resto del mundo animal es mucho más feliz que nosotros. Los monos no tendrán licuadoras; ni los gallos de corral,Iphone ; ni las osas, secadoras de pelo; pero se la pasan de maravilla cumpliendo a pie juntillas, sin tiempo que perder, con la cuota sexual que les asignó la vida para seguir siendo. Nosotros, en cambio, incompetentes para satisfacer por igual con el sagrado designio de las 30 copulaciones cada 24 horas, o de una que fuese, nos dedicamos, de puro aburridos, a lanzar sondas a Plutón, a fabricar abrelatas satelitales, a construir inodoros digitales… En fin, a demostrar que la inteligencia es más bien un horror.

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA
JULIO RODRÍGUEZ
EN GUARDIA
JORGE GUARDIA
AL GRANO
EDGAR ESPINOZA
OJO CRÍTICO
RODOLFO CERDAS
ENFOQUE
JORGE VARGAS
POLÍGONO
FERNANDO DURÁN
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS