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PÁGINA QUINCE Víctor M. Buján D. |
ElSputnik yCosta Rica
Un triunfo colosal de la ciencia y la tecnología soviéticas, y también de la especie humana
Educador
El nombre del primer satélite artificial del planeta fue Sputnik I y significa “compañero” o “compañero de viaje”. Fue puesto en órbita por científicos e ingenieros de la Unión Soviética (URSS) el 4 de octubre de 1957, de modo que el pasado 4 de octubre se cumplieron 50 años de lo que muchos estiman que fue el inicio de la era espacial.
ElSputnik no fue muy bien comprendido. Haga usted su propio experimento, pregunte a varios amigos cómo se recibió esta hazaña extraordinaria de la tecnología y descubrirá que las respuestas pueden clasificarse en tres categorías:
1) Este satélite fue ideado y fabricado en medio de tal secreto que nadie en Occidente tuvo jamás indicio alguno de que estaba siendo desarrollado y construido.
2) Para el Gobierno y los militares de Estados Unidos, constituyó un hecho de lo más inconveniente y mortificante.
3) Esta esfera de 184 libras (unos 84 kilos) y un diámetro de 58 centímetros era una prueba concreta e irrefutable de que las ciencias en la URSS estaban inimaginablemente más avanzadas que las de su adversario en la guerra fría: EE. UU.
Es sorprendente observar que las tres cosas eran falsas.
Secreto anunciado. En 1957, EE. UU. y la URSS eran dos de las 67 naciones embarcadas en una grandísima tarea de cooperación científica llamada el Año Geofísico Internacional (AGI), una serie de actividades geofísicas que se prolongaron de julio de 1957 a diciembre de 1958.
Distintos grupos de técnicos se ocupaban de hacer mediciones y experimentos en diversos campos como las auroras, los rayos cósmicos, el geomagnetismo, cohetería, actividad solar y otros. Uno tenía como tarea intentar el lanzamiento de un satélite artificial alrededor de la Tierra. En agosto de 1955, un mes después de que tanto EE. UU. como la URSS prometieran colocar satélites artificiales como parte de sus contribuciones al AGI, el “diseñador en jefe” Sergei Korolev, el genial líder de la cohetería soviética, recibió permiso para lanzar un satélite. En 1957, Korolev se propuso adelantarse a los EE. UU. lanzando antes de fin de año dos satélites simples:Sputnik I ySputnik II . De manera que la intención de lanzar satélites no era un secreto.
En junio de 1957, estando cerca la fecha del lanzamiento, los soviéticos celebraron una conferencia de prensa para dar a conocer al mundo sus planes espaciales. Ese mismo mes, elNew York Times publicó siete reportajes sobre los planes rusos de colocar satélites y mencionaba que uno de los primeros satélites, elSputnik II , tendría perros como tripulantes. Como puede verse, no hubo secreto.
Alegría de los militares. Los militares estadounidenses, en particular el presidente Dwight D. Eisenhower, tenían en el Sputnik I sobradas razones para sentirse muy contentos. En 1955, el Presidente había propuesto a Nikita Kruschev, primer ministro de la URSS, una política de “cielos abiertos” que este rechazó de inmediato. Según esta sabia política de cielos abiertos, quedaba permitido a cualquier país vigilar desde satélites espías cada rincón de cualquier otra nación, lo que reduciría notablemente la tensión capaz de desencadenar en cualquier momento un ataque nuclear devastador a escala planetaria.
Cuando el primer satélite artificial pasó varias veces sobre Washington en sus primeras 24 horas de existencia, quedaba de hecho aceptada y firmada la política de cielos abiertos de Eisenhower. A los pocos años del triunfal lanzamiento de los soviéticos, EE. UU. fue capaz de tomar fotografías de gran resolución de cualquier lugar de lanzamiento de cohetes y, prácticamente, de cualquier base militar rusa.
Mágica ciencia. Nunca fue cierto que la ciencia soviética fuera marcadamente superior a la norteamericana o a la occidental. En el medio siglo transcurrido desde el gran día del Sputnik I, el porcentaje de premios Nobel recibidos por ciudadanos de alguna de las naciones que pertenecieron a la Unión Soviética es, más bien, modesto. Podemos añadir que la lista de breakthroughs (importante adelanto repentino) que la humanidad debe a los soviéticos de los últimos 50 años en materia de ciencia y tecnología es corta, si la comparamos con la lista de los grandes adelantos que debemos a la ciencia y a la tecnología estadounidenses.
ElSputnik I fue, innegablemente, un triunfo colosal de la ciencia y la tecnología soviéticas y un triunfo de la especie humana. Por una parte, significaba que los rusos tenían misiles como el R-7, el gigante de 20 motores, y que ningún rincón del mundo quedaba fuera de su alcance, y, por otra, desató una conmoción en todas las naciones que cambió la forma en que percibimos y consideramos a la ciencia y a la tecnología.
En Costa Rica. Cuando digo todas las naciones estoy incluyendo a Costa Rica. Nos cuenta Paul Dickson en su libro Sputnik. The Shock of the Century, para ilustrar el hecho de que el primer satélite tocó o afectó a todo el mundo, que en 1957 se encontraba de visita en Venezuela un niño de 7 años a quien su madre le pidió que buscara en el cielo nocturno el paso de aquella maravilla. El niño no pudo ver el Sputnik I esa noche, pero se enamoró para siempre de la idea de que el hombre podía extender su influencia a los cielos y tomó la decisión, ahí y entonces, de que aquel era su futuro. Le escribió una carta a Wernher Von Braun, el líder de la ciencia de los misiles norteamericanos, preguntándole qué debía hacer para llegar a convertirse en un astronauta. Von Braun le contestó, recomendándole obtener un título universitario en ciencia o en ingeniería, aprender a pilotar y adquirir la ciudadanía estadounidense.
El niño siguió estas recomendaciones y se convirtió en un astronauta que en el 2001 había cumplido ya seis misiones en el espacio. Para esa época, sus anhelos e ideales habían dejado atrás las órbitas en torno a la Tierra y soñaba con el viaje a Marte. Siempre conservó firmes lazos afectivos con su patria de nacimiento y una vocación de maestro que lo hacen comunicarse frecuentemente con los niños y jóvenes, inspirándolos a trazarse metas elevadas y nobles. Es de esta manera, por medio de las admirables acciones de este distinguido físico y astronauta, que el fenómeno Sputnik afecta hondamente a Costa Rica. En cuanto al astronauta, además de ser considerado merecidamente un notable del país, continúa sus investigaciones y trabajos desarrollando el motor de plasma en su empresa Ad Astra, allá en Guanacaste.
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