Costa Rica, Viernes 12 de octubre de 2007

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Bajo Cacao, en San Isidro de Atenas

Avalancha deja 2 muertos y 13 personas desaparecidas

 Alud de piedras y barro recorrió 400 metros y sepultó siete viviendas

 Complicada labor de rescate debido a lo inestable del suelo y constantes lluvias

Nicolás Aguilar R. y Carlos Arguedas C | naguilar@nacion.com

Dos personas murieron y otras 13 desaparecieron al ser arrastradas por una avalancha que destruyó, la madrugada de ayer, siete casas en Bajo Cacao de San Isidro, en Atenas, Alajuela.

La emergencia se registró a la 1:50 a. m. de acuerdo con reportes de la Cruz Roja de Atenas.

A esa hora, un vecino llamó para alertar sobre “una tragedia de grandes proporciones”.

El estruendo del deslizamiento alertó a pobladores, muchos del los cuales corrieron, pese al peligro, para ayudar a sus vecinos en medio de un torrencial aguacero.

Freddy Artavia Sibaja, uno de ellos, narró que el panorama era desolador. “Las piedras y los árboles no nos dejaban pasar. Estaba muy oscuro. No se veía nada y llovía mucho” , recordó.

A las 9:05 a. m. fue sacado de entre el lodo el cuerpo de Jeffry Agüero Artavia, de 25 años. Era soltero y trabajaba en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE). Vivía con su madre, María Isabel Artavia, quien salió ilesa.

A la 1:10 p. m., los socorristas recuperaron el de Arquímides Avilés Morales, de 40 años, quien tenía un mes de trabajar en una granja avícola de la zona. Era oriundo de Potrero Grande de Buenos Aires, Puntarenas.

El socorrista de Atenas, Randal Víquez Rodríguez, quien arribó al lugar cerca de las 2 a. m. junto con otros dos compañeros, dijo que había mucha confusión y se escuchaban gritos por todo lado.

“Lo primero que hicimos fue sacar a un niño de unos siete años. Tenía prensados los pies y un golpe en el tórax. Lo llevamos al salón comunal de Fátima, donde se improvisó un puesto médico para atender a mucha gente”, expuso.

Casi de manera paralela, personas como Isabel Sandí Vargas, salían de entre los escombros por sus propios medios. Ella fue arrastrada unos 100 metros y solo presentaba una lesión en la mano derecha ocasionada por un vidrio.

“Mi esposo (Carlos Luis Castro) si tenía mas golpes. Todo estaba muy oscuro. Uno no sabía donde estaba. A nosotros nos llevaron al barrio San José”, relató Sandí visiblemente nerviosa y preocupada por la suerte de vecinos y amigos.

Aterrador. Cuando comenzó a aclarar fue que se pudo apreciar la magnitud de la tragedia.

En un cerro se desprendió un tramo de unos 200 metros. Las piedras, árboles y lodo bajaron por la ladera unos 400 metros hasta alcanzar una de las márgenes del río Cacao. Allí, quedaron, entre piedras y barro, tres vehículos.

A su paso, el alud se llevó siete viviendas y parte de la carretera que comunica el centro de Atenas con el cantón de Palmares.

La avalancha también dañó otras viviendas y obligó a las autoridades a desalojar 22 casas en Bajo Cacao y 40 inmuebles más en la urbanización La Mandarina.

Fue una medida preventiva. Todos los evacuados fueron ubicados en el salón comunal de Fátima de San Isidro, pero poco después los redistribuyeron en diversos sitios de la zona.

Entre las víctimas figuran dos niñas de 11 y 14 años, cuyo padre, con los ojos enrojecidos de llorar, insistía en buscarlas.

“Mis chiquitas viven con su mamá porque estamos separados. Tienen que encontrarlas porque me han dicho que siguen vivas. No puedo creer que hayan muerto”, suplicaba, Dagoberto Agüero.

Aterrador

Un socollón y fue a parar al río

nombre: Isabel Sandí Vargas

cargo: Ama de casa

Relación: Sobreviviente

“Estaba durmiendo cuando sentimos un socollón. Mi esposo (Carlos Luis Castro) y yo fuimos a parar a la par del río (Cacao). Yo sentí que iba para atrás. Cuando todo paró lo único que hice fue llamar a mi hijo (Jaison). Gracias a Dios estábamos bien”.

Estruendo fue muy duro

nombre: Adelio Alpízar Vargas

Cargo: Agricultor

Relación: Vecino afectado

“Yo oí como una bulla. Era poco después de la una de la mañana. Para mí era como un palo que se vino. Eso es común aquí, pero el estruendo que hizo fue muy duro. Yo me quedé en la cama por mi edad (76 años) hasta que llegaron a sacarme. De vez en cuando oí palos que bajaban”.

Tiene la mamá desaparecida

nombre: Freddy Artavia Sibaja

Cargo: Agricultor

Relación: Vecino afectado

“Un vecino me avisó. Bajé pero era muy difícil entrar. Había muchas piedras y árboles. No se podía hacer nada. Ahí estaban la casa de mamá (Luz Adelina Sibaja Pérez) que no aparece y la de mi hermana (María Isabel Artavia) que salió bien”.

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