Homicidio de su esposa, Maureen Hidalgo
Fisuras en coartada terminaron por delatar a exdefensor Burgos
Tribunal entregó el martes copia de la sentencia de los condenados
Juezas dicen que engañar a familia de víctima con el plagio fue algo perverso
Las juezas del Tribunal de Juicio de San José lo reconocen sin ambages: la Fiscalía enfrentó un duro reto cuando las pesquisas por el homicidio de Maureen Hidalgo llevaron hasta dos miembros del Poder Judicial que gozaban de trayectoria y reconocimiento.
En la sentencia que entregaron el martes a los acusados, las juristas destrozaron, una a una, las coartadas que utilizó el exdefensor Luis Fernando Burgos Barboza para desvincularse del asesinato de su esposa. Por el homicidio recibió 35 años de cárcel.
Ese tribunal también impuso dos años de prisión a la exfiscal Zulay Rojas Sánchez, quien mantuvo en secreto la información que conocía sobre el crimen.
Las juezas llegaron al convencimiento de que, el 11 de julio del 2006, el exdefensor mató a su esposa en el apartamento donde convivían, en Zapote, San José.
“La prueba señala una clara intención del imputado de desvincularse del homicidio, para lo cual se coloca entre los días 11 y 16 de julio en diferentes roles que van desde el marido preocupado por la desaparición de su esposa, investigador de secuestros, víctima de delincuentes robacarros (...) que a la postre resultan ser solo eso, papeles interpretados por él con el único propósito de no ser señalado como el homicida de su propia esposa”, destacaron las juristas en el fallo.
Ardid. Si bien el exdefensor no planeó el crimen de Hidalgo, si tomó previsiones para borrar la huella del homicidio.
Las juezas indicaron que el 11 de julio Burgos llamó varias veces del celular de Maureen Hidalgo a su oficina “para crear la apariencia de que ese día estaba usando su teléfono (la víctima) y en consecuencia estaba con vida”.
El exfuncionario judicial cometió un error: efectuó las llamadas desde varios puntos en la ruta que seguía para llegar a su oficina.
La tarde de ese mismo día –para cuando su esposa estaba fallecida– intercambió correos con la exfiscal Rojas en los que daba cuenta de los preparativos para la celebración de su primer aniversario de bodas.
“Este despliegue, además de ser ficticio porque la esposa estaba muerta (...), revela el claro propósito del imputado de que se documentara –con posibilidad de ser examinado posteriormente, como efectivamente ocurrió– que el 11 de julio él se encontraba haciendo planes para agasajar a su esposa con motivo del primer aniversario de su matrimonio”.
Falso secuestro. A la familia de su cónyuge, Burgos dijo que su esposa estaba secuestrada.
En las horas posteriores a la supuesta “desaparición” llamó a casa de Vera Mora (madre de la exasistente judicial) en al menos 27 oportunidades .
“Esa copiosa comunicación tiene dos propósitos fundamentales: controlar el contacto de doña Vera con la prensa y la Policía Judicial y desviar la atención de la familia de Maureen (Hidalgo) del homicidio calificado hacia la comisión de otro delito menos grave que admite la posibilidad de que la víctima esté con vida.
“De paso crea la falsa expectativa de que Maureen estaba viva y él iba a lograr la reunión de toda la familia. Esta es claramente una finalidad perversa, pues desde el día 12 de julio el imputado había confesado dos veces y frente a dos personas diferentes el homicidio de su esposa”, detalló el tribunal.
De paso, las juezas lamentaron la falsa expectativa que esto creó en Miguel Hidalgo, padre de la exasistente.
“Don Miguel cuenta su explosión de alegría cuando el imputado le aseguró que su hija estaba viva. Él confiesa que se lo creyó porque lo decía el imputado.
“Nuevamente se aprecia la perversidad del imputado, que sabiendo que su suegro es un hombre bueno y crédulo, que lo estima y confía en él, lo engaña sin ningún escrúpulo, hasta el punto de que su suegro sin cuestionárselo mucho, da por cierto que Maureen esta viva. Este es un tratamiento cruel y degradante” .
FOTOS

Luis Fernando Burgos acompañó a Vera Mora en la vela de su hija. A la familia dijo que la habían retenido. Archivo
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