Fallos en acelerador lineal suspendió terapias 48 días
Enfermos de cáncer exigen continuidad en tratamientos
Piden a CCSS mejorar información y comprar rápido otros aparatos
Mayoría cuestiona falta de planificación con un servicio tan vital para enfermos
Cuando a Edwin Torres Quirós le suspendieron el tratamiento de radioterapia en el acelerador lineal, llevaba apenas 5 de las 35 sesiones que necesitaba para atacar un cáncer de próstata.
Por eso, cuando lo llamaron para reiniciar la terapia (casi un mes después de habérsela suspendido), este guarda de oficio, de 55 años y vecino de Río Segundo de Alajuela, tuvo miedo de encontrarse con una mala noticia.
“Después de que me operaron, me advirtieron de que el cáncer estaba al borde. Necesitaba esta radiación para asegurarme que estaba curado. “No estoy seguro de que eso sea así. El cáncer no espera”, dijo mientras aguardaba su turno para ingresar a la sala o búnker del Hospital México donde se encuentra el único acelerador de la CCSS, que opera desde el 2004 y costó $2,8 millones.
Torres, papá de un muchacho de 18 años de edad y un niño de 10, es uno de los 54 pacientes a quienes la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) suspendió el tratamiento debido a un nuevo desperfecto del aparato.
Este grupo de pacientes volvió a sesiones el pasado 17 de setiembre. La exigencia de todos ellos era una sola: que el tratamiento no se volviera a suspender por una nueva avería en este equipo de radiación.
Miedos. En total, este equipo no ha funcionado 48 días este año.
Como consecuencia, se dejaron de dar 2.400 sesiones de radioterapia a enfermos con cáncer.
No es la primera vez que esto pasa. Al tercer día de entrar en operación, en marzo del 2004, el acelerador lineal comenzó a presentar problemas que han afectado la continuidad de los tratamientos a los enfermos con cáncer.
La empresa proveedora Siemens ha dicho que los desperfectos se deben al sobreuso que le da la Caja a su único equipo de radioterapia con acelerador.
Por su parte, la Caja anunció una investigación tanto a lo interno del Hospital México como a la empresa proveedora, para determinar las verdaderas razones de tanto desperfecto.
La adquisición de este aparato, en el año 2003 fue difícil, si se toma en cuenta que la institución comenzó a hablar de comprar uno de estos equipos desde la tragedia con sobreirradiación con cobalto a 15 enfermos, ocurrida en 1996.
Pacientes como Modesto Gallardo, vecino de Paso Canoas, en la zona sur del país, exigen que esta situación de averías en el acelerador no se vuelva a repetir. Este ebanista de 61 años de edad también sufrió la suspensión del tratamiento para su cáncer de próstata.
Durante las crisis reiteradas, ni él ni los otros pacientes aseguran haber recibido información oportuna y completa.
“No nos han dicho nada. La familia, los hijos, viven con uno una situación verdaderamente difícil y desesperante”, comentó pocos minutos antes de recibir la dosis número 31. En su caso, el tratamiento se suspendió cuando iba por la mitad de las sesiones.
Noches sin sueño. Arturo, otro paciente con cáncer de próstata que pidió guardar su identidad, dijo: “Somos los pacientes quienes pagamos los platos rotos del desorden y la falta de planificación”.
En su caso, no le pudieron quitar el cáncer cuando lo operaron. Por eso, lo enviaron a radioterapia en el acelerador lineal.
“Hay noches en las que yo no puedo dormir. Mi terror es que eso me coja otros órganos. Yo amo a mis hijos, a mi familia. Con 61 años, yo quisiera vivir mucho más”, dijo.
El miedo de Arturo es el mismo que sienten sus otros compañeros de tratamiento.
Algunos, incluso, interpusieron un recurso de amparo al considerar que la Caja estaba faltando no solo a su deber de proteger la salud de los pacientes, sino a su obligación de planificar los servicios para garantizar una atención oportuna y de calidad.
Proceso. Al día de hoy, el acelerador del Hospital México no ha vuelto a fallar desde que reinició funciones el 17 de setiembre.
La empresa Siemens cumplió el compromiso de sustituir aquellos componentes que podrían estar dañados o a punto de vencer su vida útil.
La Caja, por su parte, asegura que ya inició el proceso para adquirir un segundo acelerador lineal para sus hospitales.
Este aparato será instalado en el búnker que lo espera, desde el 2003, en el Hospital México.
Dicho búnker, por el momento, sirve de bodega para archivos y escaleras, en el servicio de radioterapia de ese hospital.
Traspiés
Inicio. La CCSS comenzó a hablar sobre la necesidad de un acelerador después del accidente de sobreirradiación con cobalto, sucedido en 1996, en el Hospital San Juan de Dios.
Compra. La adquisición del primer acelerador no se dio sino hasta el 2003, cuando se compró el actual equipo a Siemens.
Segundo. Desde el 2000, se vio la necesidad de comprar no uno sino dos aceleradores. Sin embargo, la compra del segundo acelerador se inició hasta el 2003.
Atraso. Esa compra lleva cuatro años de atraso. Hasta el año pasado se comenzó a elaborar el cartel de licitación y no será sino hasta el 2009 o el 2010 cuando se tenga el segundo aparato.
Fallos. El único acelerador de la CCSS falló desde el inicio, obligando a la suspensión de terapias y al pago de servicios privados, por los cuales la CCSS ha girado $5,2 millones. Con ese dinero, se habrían podido comprar dos aceleradores nuevos.
FOTOS

Modesto Gallardo Gallardo, vecino de Paso Canoas, en la zona sur, recibió tratamiento en el acelerador el 17 de setiembre, casi un mes después de habérsele suspendido a causa de un fallo en el equipo. Archivo LN

Edwin Torres, de Río Segundo de Alajuela, reinició su terapia el 17 de setiembre pasado. Archivo LN
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