Costa Rica, Viernes 23 de noviembre de 2007

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores

Laura Zúñiga Jiménez | laurajzj@gmail.com

Airaos, ¡pero no pequéis!

 También es un error no saber tolerar los errores de los demás

Administradora de Empresas

Fue un error, papi, ¡perdón!...” son las palabras de miles de niños a sus padres ante un regaño o una paliza, por haber dicho o hecho algo que sin duda no premeditaron que iba a molestar o interrumpir a sus padres, no sabían que estaban cansados y que lo que menos querían era escuchar bulla o jugar en ese momento.

“Fue un error simplemente un error…”, las esposas dicen a sus maridos cuando estos reclaman y explotan del “chichón” por malentender una orden, o por quebrar un plato, o por no echarle sal a la comida.

“Fue un error, jefe, un error…”, los empleados dicen a sus jefes, cuando este les saca en cara y con desprecio les “gritan cuatro” al no haber tomado en cuenta un pedido, al no pagar una factura, al hacer mal una carta.

“Fue un error…”. Sí todos estamos expuestos a cometer errores, algunos son más graves que otros, algunos se pueden reponer y otros no, pero también es un error no saber tolerar los errores de los demás, es un error no saber controlar nuestro nivel de agresividad y, ante el mínimo error, explotar y convertirnos en ‘El hombre increíble’, que hasta que bufamos del colerón, y no podemos contener que de nuestra boca salgan palabras hirientes, agresiones físicas y, en el extremo, la muerte.

Nos escudamos en el estrés, en la presión, en los negocios, en los quehaceres, como excusa a ese descontrol que tenemos al explotar ante cualquier error que alguien comete; a veces, hasta ponemos de excusa una enfermedad.

No medimos que con nuestra boca podemos dar vida o hundir a nuestros hijos, a nuestros padres, hermanos, amigos, compañeros. Las heridas más profundas son las que calan hasta la mente y el corazón, producto de una palabra ofensiva, de un grito descontrolado, de un mal regaño.

Río de vida o muerte. Somos como un río caudaloso, que podemos dar vida o matar todo lo que está a nuestro paso. Si sabemos controlar la agresividad que tenemos dentro, tolerando, respetando y honrando a los que nos rodean, este río da vida a los que están a nuestro alrededor, da agua para consumir, aporta al desarrollo; pero, si más bien permitimos que la ira dentro de nosotros explote, este río se desborda y mata a los seres vivos que lo rodean, dejando huella a su paso… de horror y tristeza.

Es difícil, pero no imposible: controlar la ira, tolerar errores. Airaos, ¡pero no pequéis!

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA
JULIO RODRÍGUEZ
EN GUARDIA
JORGE GUARDIA
AL GRANO
EDGAR ESPINOZA
OJO CRÍTICO
RODOLFO CERDAS
ENFOQUE
JORGE VARGAS
POLÍGONO
FERNANDO DURÁN
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS