Costa Rica, Viernes 23 de noviembre de 2007

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores
Nacion.com

Julio Rodríguez | envela@nacion.com

En Vela

Se publicó ayer, en el Foro de La Nación, una denuncia inaudita, es decir, no oída, sin antecedentes. Ojalá que, publicada, y así, leída y oída, produzca algún tipo de reacción dentro de los muros de la Universidad de Costa Rica y fuera de ella, en esta que llaman precisamente “era del conocimiento”.

Dijo el denunciante, Minor E. Salas, profesor universitario, que en la Asamblea de la Facultad de Derecho (7 de noviembre pasado), sus autores “se han asegurado el pedestal del oprobio al rechazar el nombramiento como profesor emérito para don Pedro Haba. En el mismo acto, se otorgó tal reconocimiento, eso sí, a otros profesores retirados”. “Algunos profesores –agrega– adujeron, entre otras cosas, que el Dr. Haba era “antipedagógico”.

Este calificativo significa, en buen romance tico, que sabe “demasiado” y, sobre todo, que es exigente y disciplinado, que hace pensar, que no regala notas ni títulos, que desdeña la mediocridad y que por él hablan sus obras egregias. Cuentan que los ánimos se exaltaron, entre profesores “a la tica” y profesores auténticos, por lo que el asunto lo resolverá una próxima Asamblea. El baldón, sin embargo, quedó documentado.

Este no es un episodio cualquiera o intramuros. Si es cierto lo denunciado, confirmado, además, por varios profesores presentes, este es, un oprobio no para don Pedro, que aventaja con creces el honor negado y que se reirá de tanta mezquindad y envidia, sino para la Escuela de Derecho y la propia universidad. Fueron unos pocos los autores de esta trama, pero han causado daño a los demás, merecedores de todo respeto. El mensaje educativo es terrible, revelador, además, de una cierta mentalidad que ha hecho estragos en nuestro país.

Pero ¿quién es don Pedro Haba? Su currículo, hecho de esencias, a diferencia de muchos otros, en este mundo de espectáculos y de falsas preseas, no puede abarcar su grandeza intelectual y su potencia formativa. Sus alumnos y los profesionales tallados por él sí saben aquilatar su excelencia, pues el gran maestro cala hondo y deja huella en las almas. Los otros, los fieles a la doctrina del “pobrecito”, del regalismo y del facilismo, no aguantaron, aunque, luego, fueran muy exitosos…

No es la primera vez que esto ocurre en Costa Rica y en el mundo. Esta historia es milenaria y no tendrá fin. ¡Ay de aquellos, sin embargo, que cometen la peor de las corrupciones: robarles el alma a sus alumnos –o al pueblo– entregándoles baratijas morales o intelectuales, o ideológicas, para disfrazar su mediocridad o el miedo a ejercer la autoridad!

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA
JULIO RODRÍGUEZ
EN GUARDIA
JORGE GUARDIA
AL GRANO
EDGAR ESPINOZA
OJO CRÍTICO
RODOLFO CERDAS
ENFOQUE
JORGE VARGAS
POLÍGONO
FERNANDO DURÁN
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS