Costa Rica, Lunes 19 de noviembre de 2007

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EDITORIAL

Atención al mercado laboral

 Un buen balance sobre el mercado laboral debe tener en cuenta la producción y los salarios reales de los trabajadores

 Debe atenderse la voz de alerta de las empresas sobre la carencia de mano de obra especializada y no calificada, y el dominio del inglés

Un fino balance económico, político y legal debe hacerse para equilibrar el mercado laboral sin sacrificar la producción ni los salarios reales de los trabajadores. Ese balance corresponde a los ministerios de Trabajo, Economía, Planificación, Salud, Justicia, Educación, Relaciones Exteriores y la Dirección Nacional de Migración. Todos deberán realizar acciones conjuntas para garantizar que el mercado laboral costarricense sea la fuente de desarrollo con equidad a que aspira nuestro pueblo, y que mejoren las condiciones de los mercados laborales en el plano internacional. Para ello, deben emprenderse reformas legales y acciones que aún están en proceso de gestación.

Internamente, la voz de alerta la dieron los empresarios de las industrias de tecnología y servicios por la carencia mano de obra especializada con dominio del idioma inglés y, más recientemente, se sumaron los productores agrícolas y de construcción. Hacen falta miles de trabajadores para atender la oferta de trabajo especializado bilingüe y mano de obra no calificada para abastecer la creciente oferta de empleo en la construcción y recolectar las cosechas de café, piña, sandía, mango, melón y naranja, dijeron. Gracias a sus gestiones, el Ministerio de Trabajo autorizó la inmigración de 41.500 trabajadores para laborar en las distintas cosechas que se inician en el mes de diciembre, y también en la construcción. Y aunque algunos empresarios se quejaron de que el número autorizado era insuficiente y se podía perder parte de las cosechas, el ministro de Trabajo, Francisco Morales, respondió que actuarían con flexibilidad. Eso está bien. Pero la flexibilidad no debe ser nunca sustituto de la previsión ni de la buena planificación.

El mercado laboral, aquí y en todas partes, se equilibra por la conjunción de la oferta y demanda de trabajo. Si la primera aumenta por incrementos en la producción y exportaciones (solicitud de patronos por más trabajadores), disminuye el desempleo y tienden a incrementarse los salarios reales, como sucedió en Costa Rica con la creación de 94.000 puestos nuevos y aumentos salariales en el último año. Pero hay ofertas de trabajo estacionales, como las originadas en la atención de cosechas agrícolas, donde sí se requiere apelar a demanda de trabajo excedentaria en otros países como Nicaragua, Honduras y Colombia, sin perturbar el equilibrio permanente de los salarios. En esos casos, sí se amerita autorizar la inmigración temporal sin afectar el desempleo ni los salarios. Más bien, hacerlo ahora resulta indispensable para evitar aumentos en los precios por la merma en la producción causada por las inclemencias del tiempo.

En el caso de la construcción, se ha notado que los salarios han tendido a subir más rápidamente que la inflación, por lo que también se puede justificar la venida de mano de obra extranjera. Pero debe ser supervisada rigurosamente para evitar incrementos futuros en el desempleo y debilitar los salarios. Una buena planificación, relacionada estrechamente con los aumentos esperados de la producción y los salarios, resulta indispensable. Pero todos deben beneficiarse y protegerse. Por esa razón, ni el Estado ni los patronos deben desentenderse de las demás regulaciones aplicables a la seguridad social, como las cotizaciones a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), Instituto Nacional de Seguros (INS), pensiones complementarias y otras, aunque la mano de obra extranjera sea de carácter temporal. Quedarían al descubierto principios de equidad e igualdad y, además, se sacrificarían los ingresos de las instituciones llamadas a prestar el servicio a nacionales y extranjeros.

En la realidad, sin embargo, la fiscalización y control son insuficientes. Y eso afecta la moral de los trabajadores y patronos que sí cumplen con la ley, pues ven en aquellos que incumplen una competencia desleal. (En un próximo editorial nos referiremos a otros aspectos del mercado laboral, como la política de salarios mínimos, la productividad y la inmigración).

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