Costa Rica, Viernes 16 de noviembre de 2007

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Ampliación de conceptos

 El Registro de Variedades Vegetales y la aparición de “plantas piratas”

Jorge Lobo Segura, genetista

QUÍRICO JIMÉNEZ M,ingeniero forestal

La Señora Gabby Alvarez (Foro, 31/10/07) publica una crítica a nuestra preocupación sobre el proceso encubierto de patentamiento de las plantas, en camino en la Asamblea Legislativa bajo el convenio UPOV y la Ley de Obtenciones Vegetales, y dentro del marco de la Agenda de Implementación del TLC. Su primera preocupación es que con nuestra publicación estamos informando mal a la población, en especial a su hija, estudiante del ITCR, a quien su profesor recomendó nuestro artículo como material de estudio. Nos sentimos contentos de que nuestras advertencias sobre los peligros de la UPOV estén llegando a la población estudiantil, y nos permitimos ampliar estos conceptos.

Lo que nos impone la UPOV difiere muy poco de una patente sobre las plantas. Una patente obliga a tener autorización de una persona o empresa para la venta y reproducción de una invención, pagando por supuesto las regalías respectivas. Los “derechos de obtentor”, la palabra que la UPOV usa en vez de patentes, solo tiene dos excepciones a este principio general: 1) se puede usar la variedad de planta protegida para experimentación o investigación sin permiso del dueño del derecho y 2) un agricultor puede reproducir la planta sin permiso, claro, después de pagar las semillas con su costo de patente respectivo. Aquí viene la condición que doña Gabby se cuida de mencionar, las excepciones mencionadas se pueden hacer siempre y cuando no se usen las plantas para fines comerciales.

Límite al agricultor. Es obvio entonces que esas excepciones se vuelven intrascendentes. Un mejorador agrícola lo que quiere es producir variedades nuevas que tengan interés comercial, y en ese caso tendría que someterse al trámite para la obtención de un nuevo “derecho de obtentor”. Y para el agricultor, lo que la UPOV le está dejando es que puede sembrar la planta para comérsela o usarla de adorno, ¡no para vender ni intercambiar las semillas ni partes de la planta ni la cosecha ni los productos derivados de la cosecha! Y que se cuide de vender una variedad “protegida” que haya aparecido en su sembradío de forma no intencional. La aparición accidental de variedades protegidas es un hecho posible y real debido a la dispersión no controlada de polen o semillas, o por errores o falta de precisión en la descripción de la variedad protegida.

Cuando se describe y se patenta una variedad vegetal, hay una gran oportunidad de apropiarse de la biodiversidad, aunque la ley lo prohíba. Como especialistas, sabemos que la descripción de una variedad es difícil, se puede caer en generalidades e imprecisiones, o aprovecharse de la falta de conocimiento científico, o de las limitaciones de la oficina local de patentes de plantas. Así ha ocurrido y está ocurriendo donde quiera que el convenio UPOV se está aplicando, como lo demuestran diversos estudios serios sobre este tema (más información en www.grain.org ). La variedad de una planta silvestre, o una variedad semidomesticada, poco modificada por el interesado, se pueden volver una patente cuando la variedad original desaparezca a causa del avance arrollador de la economía de mercado. A los agricultores sobrevivientes no les quedará otra alternativa que sembrar y pagar la patente de la versión protegida. ¡Que ironía!

Concepto injusto. De aprobarse UPOV y la Ley de Obtenciones Vegetales como están planteadas, en la práctica se estaría violando las disposiciones legales de la Ley de Patentes, de la Ley de Biodiversidad, del Convenio sobre Diversidad Biológica y la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por posibilitar una forma de patentar la vida y la biodiversidad, y por estorbar a los agricultores cuando quieren comercializar sus productos. Porque conocemos a los agricultores, sabemos que son honrados y no son delincuentes por naturaleza, pero los pueden convertir en delincuentes al crearse un nuevo concepto injusto: el del uso de “plantas piratas”.

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