Costa Rica, Jueves 15 de noviembre de 2007

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Claudio A. Mora García

Ahorro: soberanía y crecimiento

 El consumo no es del todo buenopara la economía de un país

Estudiante de Economía

Hace poco tuve la desdicha de incentivar el ahorro entre mis amigos, algunos de ellos viejos. ¿Para qué? Fue la respuesta unánime. Ellos no encontraban mayor utilidad a ahorrar. Es decir, ¿para qué dejar de consumir hoy si mañana puedo estar muerto?

Tal vez ese sea el problema que siempre ha detenido el progreso de Costa Rica, y que se refleja en las propensiones a ahorrar (ahorro como porcentaje del PIB) tan bajas que hemos mantenido. Para el 2006, llegó a ser de tan solo 12,6%, el valor más alto desde 1977; y en 1999 fue el colmo: apenas 6,3%. Nuestras tasas de ahorro han sido unas de las más bajas en Centroamérica.

Debemos tener cuidado pues, a diferencia de lo que creen muchos, el consumo no es del todo bueno para la economía de un país. Inclusive, un nivel muy alto puede tener graves perjuicios. Aunque su otro extremo (una elevada abstención del consumo) es también perjudicial: tal como sucedió con la crisis estadounidense de 1929 y como casi sucede en China, donde las tasas de interés rondaron el 0%.

Importancia olvidada. El Gobierno de Costa Rica debe buscar medidas para incentivar el ahorro. En estos días, si no años, parece que hemos olvidado la importancia del ahorro. Lo hemos dejado de forma que calce con la definición de “un simple residuo”, en vez de buscar los instrumentos que puedan estimularlo.

El problema es que la importancia del ahorro no se puede explicar usando el pronombre “yo” o sus derivados, sino que se debe explicar usando la tercera persona. El ahorro no es una medida individual, y sus frutos no necesariamente deben ser para quien plantó la semilla, sino para las generaciones siguientes. Así como mis amigos pensaron primero en ellos, antes que en su descendencia. Son ellos quienes podrán ver las ventajas del precioso legado que les hemos dejado. El ahorro nos obliga a pensar en el bienestar del prójimo.

Por otro lado, el ahorro es la única fuente de inversión. Puede venir del exterior o internamente, de forma que las empresas pueden ser financiadas con capital extranjero o nacional.

Dado que el país no está cerrado al comercio, el empresario no detendrá el proyecto de inversión solo porque en Costa Rica no existen los fondos necesarios, por lo que recurriría al extranjero, generando deuda externa. Inclusive, el empresario no detendrá su proyecto de inversión, a menos que una subida en la tasa de interés (más otros costos) compense las ganancias que él espera.

Cuando se habla de inversión, se hace referencia a un aumento o a mantener el nivel de capital. Cuando se aumenta el nivel de capital, entonces se da un crecimiento económico. ¿No es esto exactamente lo que estamos buscando? Si este aumento es constante, entonces el crecimiento pasa a ser crecimiento sostenido. ¿No es esto lo que también nos gustaría tener para Costa Rica?

Por tanto, el ahorro es la única fuente de crecimiento: por medio de la inversión y el aumento del stock de capital.

Estabilidad y rentabilidad. Con un aumento del ahorro no podemos asegurar que incurramos en un mayor crecimiento. Simplemente estamos asegurando que los proyectos de inversión serán lo suficientemente rentables, dada la estabilidad de la tasa de interés, gracias al aumento en la oferta por crédito, y algunos que antes no se podían llevar a cabo, ahora sí lo harán. Además, eliminamos la dependencia con el crédito externo y aumentamos la tan reclamada soberanía nacional.

Esto sucedió en China y en Japón, de hecho en la mayoría de los países asiáticos, donde se presentan altas tasas de crecimiento económico. Por ejemplo, actualmente China presenta un nivel de ahorro del 42,3% para el 2004, manteniéndolo casi de forma sostenida durante los últimos años. Hong Kong presentó un 31,7%; India, 23%; y Timor Leste, 86,6%, para el 2004. ¡Y nosotros, un 10,62%!

Debemos decidir cuál rumbo escoger: el de los países que crecen por arriba del 8% con fondos nacionales, o el de países que mantienen un nivel paupérrimo de ahorro, privilegian el consumo y crecen con fondos externos.

Tal es el caso de la República Democrática del Congo, con un -3,4%, Guinea-Bissau ronda el -2,9%, Sierra Leona no supera el -7,4% y Mozambique con un 5,9%. Y, aun así, son países en los que el crecimiento es mayor al 2%, pero no mayor al 6%. ¿De dónde vienen los fondos para las inversiones?

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