|
Rogelio Arce Barrantes |
Víctima y victimario
Ortopedista
Las muertes por atropello bajo los efectos del alcohol son cada día más numerosas en Costa Rica. Es esta una plaga que azota a la sociedad costarricense desde hace muchos años, una verdadera “endemia”. A la intoxicación alcohólica se suma la imprudencia, ya legendaria entre los conductores del país.
Es imposible que sigamos así. Tenemos, de hecho, una cultura de muerte entronizada en nuestras carreteras, donde los corazones pintados en la administración anterior solo son una burla para las familias enlutadas; no se resuelven las cosas con dibujitos ni, desde luego, con altisonantes discursos.
Impunidad para beodos. La eliminación de pena por abandono del lugar del siniestro por un movimiento de interpretación de la ley, no ha traído más que impunidad a los borrachos, que so pretexto de temor o pánico escénico, gozan de libertad para cometer un homicidio y largarse del teatro de los acontecimientos para así en el juicio poder manejar mejor las cosas, quizás ya con una alcoholemia totalmente en 0 y con una distorsión de la realidad de los acontecimientos.
Debemos recordar que el borracho es una dualidad: es a la vez temerario y temeroso, con tres tragos enfrenta un ejército, pero a la hora de enfrentar los hechos sin el vapor alcohólico en su mente, es el ser más temeroso del mundo, siente miedo de sus propios pasos y de su sombra. Recordemos, si lo hemos olvidado, que la persona bebe alcohol para tener valor, valor de bailar, valor de cortejar, valor de discutir, valor de agredir, valor de manejar…
¿Cómo podemos enfrentar este creciente problema? Ya tenemos demasiadas muertes por asaltos en la vía pública y robo en casas de habitación, por ajustes entre bandas y por violencia doméstica. ¿Podemos cruzarnos de brazos? No, definitivamente no.
Necesaria revisión. Lo primero que debe hacer la Sala IV es, dentro de su prudencia y conocimiento de las leyes, hacer justicia a la víctima, dando penas mayores al que, con culpa o sin ella, lo atropelle y deje tirado. No puede ser que en esta injusta decisión se deje sin derechos a la víctima y se premie al victimario. Los derechos del victimario terminan justo ahí donde empiezan los derechos de la víctima. Debe revisarse este fallo, como se revisó el fallo que prohibía la reelección presidencial, donde se dejaba sin justicia a los expresidentes, sin derecho de ser candidato otra vez, solo por una ley dictada con ligereza durante la Asamblea Legislativa de 1969.
Debe revisarse hasta donde la hipertrofia de los derechos del victimario opaca los derechos de la víctima, que en la mayoría de los casos no puede defenderse. La máxima universal de las democracias que dice “tus derechos llegan hasta donde comienzan los míos”, debe aplicarse hoy con mayor razón en este rubro (sino en todos), donde las familias siguen enlutándose por una noche de alcohol y parranda que se tomó a la ligera, como todas las cosas que se acompañan del licor.
EN VELAJULIO RODRÍGUEZ |
EN GUARDIAJORGE GUARDIA |
AL GRANOEDGAR ESPINOZA |
OJO CRÍTICORODOLFO CERDAS |
ENFOQUEJORGE VARGAS |
POLÍGONOFERNANDO DURÁN |
| SERVICIOS |
|
En tu Celular |
|
En tu PDA |
|
Fax |
|
Horóscopo |
|
Cartelera de cine |
| | GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | | TARIFARIO DE LA NACIÓN | | TRABAJE EN LA NACIÓN |
|
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |
||||