Costa Rica, Martes 13 de noviembre de 2007

/OPINIÓN

Estadísticas Resultados Posiciones Calendario Jugadores

EDITORIAL

Lecciones de la Cumbre

 Más allá de los acuerdos multilaterales, cada país es responsable de su desarrollo

 La vergonzosa actuación de Chávez revela las grandes diferencias hemisféricas

La XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Gobierno y Estado, celebrada entre jueves y sábado de la pasada semana en Santiago de Chile, puso de manifiesto dos importantes realidades, que deben conducirnos a una actitud realista y sobria –pero también de esperanza– a la hora de evaluar sus resultados de estos encuentros y su posible impacto en nuestros países.

La primera es que los principales logros de las cumbres raramente se traducen en programas concretos con resultados tangibles a corto plazo. Su aporte, más bien, hay que buscarlo en la creación de espacios de diálogo, concertación y confrontación entre los mandatarios de Latinoamérica, España y Portugal, y en la capacidad de estos encuentros –sobre todo desde la creación de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB)– para colocar temas de gran importancia en el tablero de la discusión hemisférica. De este modo, se generan importantes insumos para la adopción e implementación de decisiones, tanto nacionales como multilaterales.

El hecho de que, este año, el tema de la cohesión social, con particular énfasis en la educación, el empleo, la seguridad y la no discriminación de las poblaciones, fuera eje de la reunión, muestra una buena ruta para tratar que las mejoras económicas que se están produciendo en el hemisferio beneficien a todos los sectores.

La segunda realidad puesta de manifiesto es que, en última instancia, la posibilidad de alcanzar las aspiraciones o poner en práctica las iniciativas de cada Cumbre, no dependerá tanto de la SEGIB o de otros mecanismos supranacionales, sino de la voluntad y capacidad de cada uno de los Estados para tomar e implementar políticas adecuadas, que redunden en beneficios económicos, sociales, políticos y culturales para sus respectivos pueblos. Y si algo quedó de manifiesto en la reunión de Santiago, fueron las diferencias tan enormes que existen entre los jefes de Estado y Gobierno asistentes. Lo positivo, en este sentido, es que parece existir una mayoría de gobernantes, al menos con un claro sentido de sus responsabilidades y proceder, y solo un minúsculo núcleo, aunque muy estridente, volcado hacia el populismo y la irresponsabilidad.

La más cruda evidencia de lo anterior la dio el presidente venezolano, Hugo Chávez, cuando, al intervenir en la sesión de clausura, llamó “fascista” al expresidente del Gobierno español José María Aznar, lo cual produjo una firme respuesta de su sucesor, José Luis Rodríguez Zapatero, y hasta del rey Juan Carlos, visiblemente indignado por el irrespeto. Luego, el nicaragüense Daniel Ortega, que parece haberse convertido en amuleto de Chávez, también levantó tribuna e irrespetó el tiempo asignado para desparramar una trasnochada retórica antiyanqui, pedir la eliminación de la OEA y censurar fuertemente a las Naciones Unidas. Tanto Evo Morales, de Bolivia, como Rafael Correa, de Ecuador, cercanos a Chávez, dieron un ejemplo de seriedad al abstenerse de participar en este bochornoso circo.

No hay ninguna garantía de que los demás Gobiernos de América Latina, por sí mismos o con ayuda de instancias internacionales como la SEGIB, sean capaces de implementar los bellos compromisos de la “Declaración de Santiago” o de su “Programa de acción”. Pero sí podemos estar seguros de que desde las opciones que representan presidentes como Chávez y Ortega, esos objetivos serán ciertamente inalcanzables para sus países. Porque, como hemos dicho tantas veces y la realidad ha demostrado, solamente mediante un trabajo serio, basado en la democracia, el crecimiento y la estabilidad, será posible desarrollar el tipo de políticas de cohesión social que la Cumbre ha propiciado este año, y en la que muchos países, como el nuestro, han avanzado ampliamente.

ARCHIVO COLUMNISTAS
EN VELA
JULIO RODRÍGUEZ
EN GUARDIA
JORGE GUARDIA
AL GRANO
EDGAR ESPINOZA
OJO CRÍTICO
RODOLFO CERDAS
ENFOQUE
JORGE VARGAS
POLÍGONO
FERNANDO DURÁN
SERVICIOS En tu Celular En tu PDA Fax Horóscopo Cartelera de cine
| GRUPO DE DIARIOS DE AMÉRICA | ESTADOS FINANCIEROS DE LA NACIÓN | ANÚNCIESE EN LA NACIÓN | TARIFARIO DE LA NACIÓN | TRABAJE EN LA NACIÓN
© 2007. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS