Entrevista.
Jorge Urbina O.
Embajador de Costa Rica ante Naciones Unidas
Edad: 61 años Experiencia: Embajador adjunto en ONU y vicecanciller (1982-1986) Profesión: Abogado
País va ‘parco’ a foro de la ONU
Costa Rica comenzará con cautela en el Consejo de Seguridad; toma en cuenta la dinámica “parlamentaria” y el poder de los cinco miembros permanentes
¿Qué proyectos están afinando más para entrar al Consejo de Seguridad, el 1.° de enero?
Quizá uno de los principales que estamos afinando es el compromiso para plantear la reforma a los métodos de trabajo del Consejo de Seguridad. Además, queremos fijar un límite al veto al que tienen derecho los miembros permanentes. Aunque no lo dice la Carta, en la práctica cuando uno de los cinco grandes vota en contra, es suficiente para traerse abajo la resolución, aunque tenga los 14 votos en contra. Ofrecemos delimitar ese poder de veto en caso de violaciones flagrantes de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Además, queremos que cuando un miembro permanente vete una resolución y bloquee de alguna manera al accionar de Naciones Unidas, esté en la obligación de razonar su veto.
¿No es iluso pensar en reformas, si los propios miembros permanentes podrían vetar cambios a su poder de veto?
El tema de la reforma a los métodos de trabajo no es un tema nuevo ni es exclusivo de Costa Rica. Simplemente estamos en una coalición (“ Small 5” ) que con algún éxito ha planteado la necesidad de trabajar en esto, desde 1993. Entendemos que es un camino muy largo y solo aspiramos a caminar una parte de este trecho. No vamos a salir del Consejo de Seguridad mostrando la piel del oso en la mano, diciendo que logramos todo.
¿A qué aspira el país entonces?
Aspiramos a decir que contribuimos al avance de algunos temas en el Consejo de Seguridad. Este órgano está constituido permanentemente y sesiona intensamente; tiene una agenda abundante (...) y aspirar a introducir un tema es una gran aspiración. Se trata de montarse sobre la agenda del Consejo y conseguir algunas cosas, de que se tome en consideración lo que es Costa Rica.
¿Hay margen para metas más ambiciosas?
Uno debe ser parco en sus aspiraciones porque hay una agenda muy llena que provoca dispersión, pero tenemos la oportunidad de estar en el Consejo y poder plantear algunos temas claves, como es el del Consenso de Costa Rica. La idea de que la cooperación para el desarrollo sirva indirectamente para comprar armas está fuera de lugar. Introducir una dimensión ética en la ayuda para el desarrollo es crucial. Así cumplimos con el artículo 26 de la Carta, una obligación que ha sido desatendida en el Consejo. No sabemos cuánto éxito vamos a tener, pero esa es nuestra intención.
Hay bastante énfasis en el Consenso de Costa Rica, que es una iniciativa personal del presidente Arias incorporada a la política exterior del Gobierno...
Yo diría que ese es un aporte personal de Óscar Arias a una tesis que Costa Rica abrazó hace 60 años, cuando abolió el ejército. Eso es lo que nos hecho distintos a Centroamérica, porque hace 60 años éramos totalmente centroamericanos con cualquier índice que se viera.
¿En otros temas puede haber mayores expectativas?
Trataremos de que el tema de derechos humanos esté presente en las operaciones de paz, donde participan más de 100.000 soldados, que a veces no atienden adecuadamente los derechos de las poblaciones a las cuales hay que proteger.
¿El país tiene postura clara sobre cada uno de los 30 temas de la agenda del Consejo?
En general sí, porque son temas que se conocen no solo en el Consejo, sino que se ven en la Asamblea General desde otras perspectivas. En general, el país tiene posición clara sobre Corea del Norte, de Darfur e Irán. Desde luego, nuestra participación en el Consejo nos obliga a estudiar con mucho mayor detalles las situaciones porque nos vamos a pronunciar con mayor detalle y además vamos a respaldar acciones en uno u otro sentido.
Costa Rica propone temas que podrían incomodar a países grandes. ¿Vendrán problemas?
No creo que nuestras tesis nos acarreen problemas. Créame que Costa Rica tiene la reputación de ser país independiente, que habla claro y actúa según sus propios principios. Nadie se va a sorprender de que aboguemos por desarme, ni siquiera los superpoderes nucleares. Esto forma parte de esta dinámica tan parecida a un parlamento. Todo el mundo nos conoce; no crea que los miembros no permanentes sacuden el Consejo.
“Me decía un embajador que el gran poder de los cinco permanentes no es el veto, sino el ser permanentes, que llevan 62 años con equipo humano abundante dando seguimiento a todo. Nadie niega que ellos son la locomotora del Consejo de Seguridad; nosotros estamos ahí para acercar posiciones cuando hay divergencias entre ellos y para introducir algunos elementos”.
¿Está Costa Rica de acuerdo con ampliar la cantidad de miembros permanentes?
No, porque los miembros permanentes son el resultado de un momento histórico. La existencia de miembros permanentes niega posibilidades a países que no lo son en todos los órganos de Naciones Unidas. Si incrementamos el número de permanentes lo que hacemos es reducir las opciones de participación de los no permanentes.
“Entiendo que Japón aporta más plata a Naciones Unidas que Inglaterra, Francia y Rusia juntas, que son miembros permanentes. Pero el criterio tampoco puede ser quién aporta más plata. Sí estamos de acuerdo en que haya más miembros, pero que no sean permanentes”.
¿Cuántos deben haber?
No estamos casados con una fórmula, pero debe ampliarse, porque África ha quedado subrepresentada, al igual que los países del Este de Europa, por la división de la Unión Soviética. Hay que equilibrar eso. Hay propuestas que van de 21 a 26 el total de miembros. Tenemos que ver.
Decía el Canciller que se quería reducir la opacidad de algunos procesos en el Consejo ¿A cuáles se refería?
Sí. Entiendo que se refiere a que muchas decisiones del Consejo se toman en secreto, aunque cada día menos. Aunque los secretos se han venido acabando, el Consejo ha sido un cónclave secreto durante muchos años y nosotros queremos contribuir a la transparencia.
¿Qué papel tendrá el canciller, Bruno Stagno?
El que él quiera. tendremos un equipo aquí y otro allá. Tendremos videoconferencias casi diarias. El esfuerzo no se agota con el equipo destacado en Nueva York.
¿Es esperable que él esté muy encima de la tareas de la misión en el Consejo de Seguridad?
Sí , creo que él tiene gran interés en el Consejo, pero será él quien defina el alcance de su participación ahí.
¿Seguirá usted siendo jefe de la misión en Naciones Unidas?
Sí, señor.
Encontexto
Por tercera vez... a la olla caliente
En octubre Costa Rica logró por tercera vez ser miembro y ocupar por dos años una silla del Consejo de Seguridad. Será uno de los 10 miembros no permanentes, frente a Estados Unidos, China, Francia, Inglaterra y Rusia, que como integrantes perennes dominan el foro multilateral más importantes (y vinculantes) del sistema de Naciones Unidas.
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