Costa Rica, Viernes 9 de noviembre de 2007

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Julio Rodríguez | envela@nacion.com

En Vela

Tras que estamos expuestos a los asaltos en las calles o en las casas; tras que cualquier chofer descastado lo embiste a uno y lo desintegra; tras que una mujer ni siquiera puede ponerse un arete pues se lo arrebatan, y no se puede hablar por celular porque se lo roban… también hay que cuidarse –tanto niños como adultos– de los perros en la calle o en las casas…

Les tengo más miedo a ciertas personas (por racionales) que a los perros; pero, cuando se trata de unpit bull (término genérico que agrupa a diferentes razas o cruces), para citar un ejemplo, me erizo de pies a cabeza. Obviamente, influyen las noticias constantes sobre los ataques caninos. La Nación informó anteayer de que unpit bull atacó a una mujer y a su hija en Limón. Se salvaron por la inmediatez de la acción un paramédico. Por estos días también, dos pit bulls mataron, en Florida, a su dueña y mordieron a su hijo en el cuello. En Brasil se registran más de 418.000 ataques de perros al año. En Texas el número de víctimas asciende a 400.000 anualmente.

En Hermosillo, México, se aprobó recientemente el registro de animales potencialmente agresivos, acompañado de la obligación de adquirir un seguro de daños a terceros. La Alcaldía de Belo Horizonte obliga a implantar un microchip electrónico para facilitar la localización y fiscalización de estos perros, e identificar a los dueños. También se ha legislado para limitar los horarios de circulación por las calles de estos animales, que deberán portar bozales, cadenas y ahorcadores. En algunos países se prohíbe su cría y hasta su tenencia o posesión.

Mas ¿de qué vale el microchip si el perro mata? Esta es la cuestión. Es preciso, por ello, adoptar medidas categóricas sobre estos perros. Se dirá que corresponde a los propietarios velar por ellos. Un falso argumento. Si ni siquiera somos responsables – de nuestras vidas y de las de los demás– al manejar, ¿qué podemos esperar del cuidado de estos perros, si, además, la mayoría de las víctimas son los propios miembros de la familia, en particular los niños?

Nos referimos –repetimos– a los perrospit bull s, no a lospit bulls humanos. Si, en cuanto a estos, nos damos por vencidos, al menos hagamos algo para poder caminar por la calle con relativa tranquilidad… en cuanto a los perros. Pensemos en los niños, en los hijos de los dueños desaprensivos e irresponsables, y en todos los otros niños, así como en las personas adultas que, de pronto, tienen que hacerles frente a los ataques caninos por culpa de propietarios enamorados de sus perros e indiferentes con los seres humanos.

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