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Julio Rodríguez | envela@nacion.com |
En Vela
Al pretender aclarar sobre su presencia en la reunión subversiva de los “comités patrióticos”, el 27 de octubre pasado, Ottón Solís revela, con su explicación, un juego en extremo peligroso. Poco importa si presidió o no, o si avaló los acuerdos o no. Lo cierto es que estuvo ahí, según su confesión, y se marchó algunas horas antes.
Las contradicciones se atropellan. Este grupo obedece a la consigna del Melico en abril del 2005: guerra a la institucionalidad democrática, realizada al pie de la letra. En su reunión, en la UCR (sic), el 13 de octubre pasado, este grupo rechazó de plano el resultado del referendo (“la mafiocracia”) por “fraudulento” y las 13 leyes de implementación, anunció una huelga general, desconoció al TSE y a la Sala Constitucional, y proclamó la democracia callejera. Bien lo sabía Ottón Solís, quien estuvo en la patética tarima de los dirigentes del NO, el 7 de octubre en la noche.
En la reunión del 27 de octubre, a la que asistió el líder del PAC, se refrendaron los mismos acuerdos, en contradicción abierta con la posición del PAC, del 10 de octubre pasado, cuando su jefa de fracción, Elizabeth Fonseca, declaró que el PAC se apartaba del movimiento del NO. Luego, el 11 de octubre, esta diputada proclamó que el PAC se comprometía a no obstaculizar las leyes del TLC y que procurarían el trámite de la agenda antes de marzo del 2008. El fundamento político, legal y moral de estos compromisos reside en las declaraciones de Ottón Solís del 8 y del 15 de octubre al decir: “El TLC fue aprobado por los costarricenses y eso significa que es ley de la República”.
Resultado: más de 1.000 mociones de Salom contra el TLC, aliado con el diputado Merino, y la presencia de Ottón Solís en la reunión del 27 octubre con “los comités patrióticos” y la tarima, pese a su certeza previa de los acuerdos subversivos. ¿Por qué, en vez de escabullirse, no se irguió como un líder y no denunció este ataque frontal e indigno a la institucionalidad democrática? Y ¿por qué sus diputados toleran tantas contradicciones que violan los principios morales del PAC?
El desconocimiento de la voluntad popular es un delito. Decir una cosa y hacer todo lo contrario no es moral. Oír los más oprobiosos ataques contra la institucionalidad democrática y callar, o bien escaparse, no es propio de un demócrata ni de un líder político que aspira a la presidencia de la República. Los dirigentes del PAC no han tomado conciencia de que, al actuar así, están jugando con la suerte del país y de su partido. Cerramos con la proclama de Epsy Campbel: “Nos llenamos de patria grande”, en Internet, sobre el referendo, que confirma los desvaríos en el PAC.
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