Fondos de educadora pensionada se desvanecieron
San Ramón. La vida de Cecilia –una maestra pensionada de 55 años– cambió de forma abrupta hace dos meses, cuando descubrió que el robo cibernético de dinero no era producto de la ciencia-ficción, sino algo real que golpeó su economía.
La compra de víveres que pretendía llevar a cabo un día de agosto tuvo que suspenderse cuando el cajero automático le anunció que no tenía fondos. Creyó que todo obedecía a un error; en el banco tenía ¢5,7 millones.
En la sucursal de Palmares le confirmaron que alguien se había apoderado de sus ahorros: un remanente de prestaciones y aguinaldos, producto de años de esfuerzo y sacrificio.
Para el Banco Popular pasó de ser su cliente a una persona sospechosa. “Es indignante. Yo no tengo computadora y ni siquiera sé cómo usar Internet.
“¿Cómo me dicen que fue culpa mía. La tarjeta solo la utilizo para retirar del cajero; ni siquiera he pagado con ella”, explicó.
Desolada. Los fondos de la señora fueron transferidos a la cuenta de una menor de edad el 26 de agosto. Un sujeto efectuó ese mismo día tres retiros de dinero en Alajuela.
A los encargados de seguridad del banco la joven contó que un conocido le solicitó su cuenta prestada “para recibir una transferencia”, pues no tenía cuenta en ese banco. Parte del dinero también se transfirió a una persona de apellido Naranjo, así como a la cuenta de un sujeto de apellido Rojas, quien emitió dos cheques.
Con el dinero perdido, la víctima pretendía sorprender a sus dos hijos al construirles una cabaña como regalo de fin de año.
“Nunca imaginé que esto podía sucederme; pensé que el dinero estaba seguro. Yo creí que el banco me iba a apoyar”, contó.
Los saqueadores conocían su número de cédula y clave de seguridad, entre otros datos.
“La gente del OIJ y la gerencia (bancaria) me explicaron que me afectó a una banda muy grande y conocida. Ya tiene identificadas a las personas”, manifestó.
Le duele que algunos funcionarios bancarios le insinuaron que podía estar relacionada con la desaparición del dinero.
Ahora pasa las noches en vela. Ha bajado dos kilos y medio. “Sí Jesús murió por decir la verdad, por qué voy a tener miedo de decirla. Yo no tuve nada que ver en esto. Soy una víctima más”, dijo.
Acostumbrada a no pedir prestado –por ser siempre una persona de ahorro–, debió tramitar un crédito para cancelar la cabina.
Durante estos meses la afectada no ha podido ayudar a sus padres con la parte económica.
Embarcados. Las acciones más fuertes de la Policía han recaído hacia la parte visible del robo: las personas prestan sus cuentas para la recepción del dinero.
“Los malhechores inventan cualquier cosa para que les permitan transferir ahí los fondos y les ofrecen una recompensa”, advirtió un agente del OIJ.
En pie de guerra
Varias claves. Un banco privado implementó un sistema de clave única con pines de acceso secundarios –otorgados por la entidad financiera– que se desactivan al utilizarlos una vez. Así, aunque los ladrones copien las claves, la segunda quedará fuera de servicio. Al dueño de la cuenta el banco otorga un juego de 40 claves sucesivas para utilizar en cada transacción.
Huellas. En el mercado ya existen dispositivos de seguridad –conocidos como token – que aparte de una clave personal registran la huella dactilar del propietario para legitimizar cada transacción.
Sistema de alerta. El abogado Luis Fernando Rodríguez –víctima de los saqueadores cibernéticos– considera que los bancos deberían contar con un ‘call center’ que verifique, vía telefónica, si la persona efectuó una transacción. El dinero, por ende, se movilizará solo si el dueño de la cuenta confirma la gestión.
Sistemas seguros. El OIJ ha recomendado a los usuarios no consultar cuentas en computadoras de acceso público y no abrir correos electrónicos de remitentes desconocidos. También sugirió no hacer caso a correos de bancos que solicitan actualización de datos.
Robo virtual Actividad ha tomado fuerza
51
las cuentas saqueadas mediante Internet en julio del presente año en San José, de acuerdo con el Organismo de Investigación Judicial.
22
las denuncias pendientes a resolver por parte del Banco de Costa Rica. Otros 18 casos están pendientes en el Banco Popular.
70
las denuncias por saqueo de cuentas presentadas hasta octubre por clientes del Banco de Costa Rica.
0
las indemnizaciones giradas este año en favor de clientes afectados por robos en cuentas del Nacional, Popular y de Costa Rica
FOTOS

El Banco Popular incluyó en su informe fotografías de las personas que recibieron y sacaron de sus arcas el dinero de una maestra ramonense. La afectada no ha recibido indemnización alguna. reproducción de Zoyla Rita Mora
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